Mujer de 36 años con embarazo de 10 semanas, que ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos de Clínica Reñaca por edema pulmonar agudo severo. Sus síntomas se iniciaron súbitamente con disnea asociada a palpitaciones rápidas, mientras nadaba en una playa cercana. La paciente fue inicialmente tratada en un hospital local, recibiendo oxígeno y furosemida endovenosa, para luego ser rápidamente transferida a nuestra clínica.
Al ingreso, la paciente estaba muy disneica (50 respiraciones/min), con piel cianótica y húmeda, ritmo de galope a la auscultación cardiaca y con signos de congestión pulmonar en ambos campos pulmonares. Su presión arterial era 155/80 mmHg y la temperatura axilar 37,7eC. Una radiografía de tórax mostró edema pulmonar difuso bilateral con silueta cardiaca normal. El electrocardiograma mostró taquicardia sinusal con frecuencia cardiaca de 146 latidos/min, sin signos de isquemia. En un ecocardiograma bidi-mensional y Doppler color, se observó el ventrículo izquierdo de tamaño normal, hiperquinético y sin alteraciones segmentarias de la contracción, ni valvulopatías. Dos meses antes de la presente hospitalización, le habían diagnosticado un embarazo y un año antes la paciente había tenido un parto normal. Contemporáneamente al diagnóstico del embarazo, la enferma había comenzado a presentar intolerancia al calor, palpitaciones y fatiga. No había historia de enfermedad cardiaca ni factores de riesgo coronario, como hipertensión, tabaquismo o dislipidemia; tampoco historia familiar de cardiopatía. La paciente negó haber estado tomando algún fármaco o consumo de drogas ilícitas o alcohol.
En el laboratorio destacaban: gases arteriales (FiO2 0,50): 02 81 mmHg; pH 7,39; saturación 92%; leucocitosis 20.900 con 89% de neutrófilos. El fósforo, magnesio, sodio, potasio y cloro plasmáticos, las enzimas cardíacas y hepáticas resultaron normales. Una ecografía ginecológica confirmó un embarazo de 10 semanas con feto normal. La paciente fue tratada con furosemida y aminofilina iv, morfina subcutánea e isosorbide sublingual, con rápido alivio de su sintomatología. Al día siguiente, la paciente mantenía una taquipnea de 24 respiraciones/min, sin cianosis. A la auscultación cardiaca persistía taquicardia leve pero sin galope ventricular. Nuestra hipótesis diagnóstica fue un hipertiroidismo, aunque el tiroides no era palpable. El diagnóstico se confirmó con mediciones plasmáticas de tiroxina 52,4 Lig/dL (rango normal: 4,5 a 12,0 µg/dL), triiodotironina 3,6 ng/ml (rango normal: 0,8-2,0 ng/ml), TSH <0,04 Ul/ml (rango normal: 0,3-5,0 Ul/ml). Iniciamos tratamiento con propranolol 60 mg/día y propiltiouracilo 600 mg/día. Al séptimo día, la paciente fue dada de alta, asintomática y con radiografía de tórax normal.

