Varón de 59 años de edad con el antecedente de accidente cerebrovascular aterotrombótico en territorio de la arteria cerebral media izquierda, con afasia sensitivo-motora y hemiparesia derecha residuales que fue llevado a Urgencias por un cuadro de 15 días de evolución, consistente en fiebre de predominio vespertino y deterioro del estado general, con disminución de la ingesta oral. En la exploración física destacaba fiebre de 39°C, pulso 105 lpm, TA 100/60 mmHg y disminución del murmullo pulmonar en hemitórax derecho. Analíticamente, presentaba un hemograma con 18.900 leucocitos/mm3 (8% baciliformes), leve anemia con Hb 11,9 g/L (normal 13-15,5 g/L), normocítica y normocrómica, y plaquetas 480.000/mm3. La coagulación y bioquímica sanguínea eran normales. La radiografía de tórax mostró la existencia de derrame pleural submasivo derecho. Se realizó ecografía abdominal que no mostró alteraciones significativas. El análisis del líquido pleural evidenció un líquido con aspecto de pus y olor pútrido, bioquímicamente compatible con exudado purulento con un pH de 6,98, glucosa 17 mg/dl, proteínas 4,6 mg/dl, LDH 427 UI/L, ADA 19 (normal <50) y estudio citológico negativo para malignidad. El cultivo fue positivo para Streptococcus constellatus y especies de anaerobios (Prevotella intermedia y Fusobacterium urealyticus). La tinción de auramina en el líquido pleural y el cultivo en medio de Löwenstein fueron negativos. Los hemocultivos fueron, asimismo, negativos. Se inició tratamiento con Ceftriaxona (2 gr/día) y Clindamicina (600 mg/8 h) más colocación de tubo de drenaje pleural. El drenaje pleural se mantuvo durante 3 semanas, retirándose cuando el débito fue menor de 50 cc diarios durante 3 días consecutivos. Se trató con antibióticos durante 6 semanas y la evolución fue lenta pero progresivamente favorable, con completa resolución del empiema en el momento del alta, sin necesidad de utilizar fibrinolisis intrapleural. Tras un seguimiento de 8 meses el enfermo se encontraba asintomático y en su situación basal. La radiografía de tórax no mostró alteraciones pleuropulmonares residuales.
