Paciente escolar de 10 años, sin antecedentes mórbidos, consultó con historia crónica de 9 meses de disfagia, disfonía y disnea a esfuerzos progresiva, que le impidió continuidad en el coro de su colegio. El examen físico inicial descrito era normal. Durante 6 meses recibió tratamiento con corticoides inhalados en dosis habituales por baja sospecha de asma, sin mostrar remisión de los síntomas. Posteriormente, apareció una voz más apagada, susurrada, con mayor dificultad respiratoria y ortopnea evidente. La primera radiografía de tórax reveló un patrón de infiltración intersticial miliar de tipo micronodular, bilateral. En la región cérvico-torácica se observó un estrechamiento filiforme de la VAS en «forma de lápiz»; planteándose como primer diagnóstico la posibilidad de un proceso expansivo vascular o neoplásico.

La noche previa a su traslado, la niña presentó apnea y cianosis durante el sueño, por lo que ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Clínico de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Al ingreso, destacó una frecuencia cardiaca: 120 x', frecuencia respiratoria: 36 x', SatO2: 88-90% (FiO2 ambiental), afebril, con dificultad respiratoria severa, preferentemente inspiratoria, uso de musculatura accesoria cervical y tiraje intenso, que empeoraba con el decúbito supino. A nivel cervical, se palpó una tiroides de tamaño normal (ausencia de bocio) con consistencia levemente aumentada. El examen pulmonar fue normal, sin ruidos patológicos. Por la gravedad y severa limitación al flujo inspiratorio, se desestimó evaluar la función pulmonar. Se realizó una nueva radiografía cérvico-torácica que confirmó los hallazgos iniciales. No se hizo ecografía, prefiriéndose realizar una tomografía axial computada (TAC) helicoidal, de corte ultrarrápido, sin sedación, la cual reveló la presencia de una extensa masa tumoral en la región cervical anterior y mediastino antero-superior con compresión crítica de la tráquea y medialización de la cuerda vocal derecha, sugerente de una parálisis cordal. Ambos pulmones mostraron imágenes micronodulares sugerentes de metástasis pulmonares.

Dado el alto riesgo de perder la VAS al momento de la inducción anestésica y a la gran ansiedad de la niña, se procedió a una intubación semiconsciente. Se realizó una tiroidectomía total, disección cervical linfática bilateral, resección parcial de pared esofágica, cartílago laríngeo y nervio laríngeo recurrente derecho. Dado el compromiso tumoral de ambos nervios laríngeos recurrentes se realizó una traqueostomía (TQ). La evolución postoperatoria fue satisfactoria, permitiendo su salida de ventilación mecánica luego de 24 h. El estudio anatomopatológico reveló un carcinoma tiroideo papilar bien diferenciado, con patrón predominante folicular, decidiéndose diferir el inicio del tratamiento con radioyodo por 3-4 semanas por la presencia del medio de contraste administrado en la TAC. La niña fue trasladada en buenas condiciones a otro hospital para el tratamiento oncológico definitivo. Posteriormente, en un control endoscópico a las tres semanas, se evidenció la movilidad completa de la cuerda vocal izquierda, lo que permitió decanular a la paciente con recuperación aproximadamente de 60% del tono de la voz y sin mostrar trastornos de la deglución.

