Paciente de 17 años, portadora de un trastorno bipolar, trastorno de personalidad limítrofe y con antecedente de abuso de marihuana, cocaína, éxtasis y heroína. Después de cuatro días de ser dada de alta desde una clínica psiquiátrica de Santiago, donde estuvo dos meses en tratamiento con clozapina, ácido valproico, carbonato de litio y lorazepam, inició un cuadro de confusión, letargia, conducta catatónica, rigidez, mialgias y fiebre, que mantenía por cinco días, razón por la que fue traída al Hospital Clínico de la Universidad Católica e ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) con el diagnóstico presuntivo de meningoencefalitis. En el examen físico se constataron fiebre, taquicardia, normotensión, rigidez principalmente del esqueleto axial, y gran agitación psicomotora. El hemograma de ingreso mostró 17.000 leucocitos/mm3 con 14% de baciliformes, plaquetas normales, VHS de 31, PCR de 19,8 mg/dl, CK de 920 mg/dl con fracción MB de 22 mg/dl. Se tomaron hemocultivos, cultivo de orina, radiografía de tórax y punción lumbar que fueron normales, pese a lo cual recibió antibióticos por sospecha de un cuadro pulmonar aspirativo. Dado que la paciente estaba recibiendo clozapina, se interpretó como un síndrome neuroléptico maligno, se suspendió la droga y se inició tratamiento con bromocriptina. Se le realizó un ecocardiograma de superficie que descartó endocarditis y una tomografía axial computada (TAC) de abdomen que reveló poliserositis, dada por ascitis y derrame pleural, que dada la escasa cuantía no se puncionaron. El estudio reumatológico mostró ANA, ANCA, anti-ADN, anti-ENA negativos y complementemia normal. A la semana del ingreso, la paciente se encontraba mejor de conciencia, pero persistía febril, agregándose marcada leucocitosis con desviación izquierda, eosinofilia mayor a 4.000/mm3, y alteración de pruebas hepáticas con SGOT de 627 U/L, LDH de 606 U/L, fosfatasas alcalinas de 124 U/L y bilirrubina de 1,1 mg/dL. En ese contexto, se suspendieron los antibióticos y el ácido valproico, quedando sólo con lorazepam. Permaneció en estas condiciones, con parámetros inflamatorios en descenso y 12 días después del ingreso cedió la fiebre. Al momento del alta estaba sin fiebre y con muy buen estado anímico, con anemia no regenerativa normocítica normocrómica, leucocitosis, sin desviación izquierda, eosinofilia mayor a 4.000/mm3, CK normal y pruebas hepáticas normales. En el control médico a los 10 días, la paciente se encontraba en buenas condiciones generales, deprimida, afebril, con CK normal y un hemograma con ascenso del hematocrito, sin eosinofilia, pero con linfocitosis relativa, alteraciones que se corrigieron en el hemograma de control después de 2 semanas.
