Paciente mujer de 79 años con insuficiencia renal crónica terminal secundaria a nefropatía diabética, en programa de hemodiálisis desde hacía cuatro años, y antecedentes de alergia a penicilina, que refiere molestias abdominales inespecíficas de varios meses de evolución, de predominio en meso e hipogastrio, de intensidad leve-moderada, a la que se le detecta, durante el estudio de dichas manifestaciones por parte del Servicio de Medicina Interna, una imagen de engrosamiento parietal vesical difuso en escáner abdominopélvico.

La exploración física sólo permitió constatar molestias coincidentes con la palpación bimanual abdominovaginal, así como cierta disminución de la movilidad vesical. Los parámetros analíticos básicos resultaron dentro de la normalidad, salvo una glucemia de 146 mg/ dL, creatinina sérica de 9,5 mg/ dL y discretas leucocitosis y neutrofilia, 11.600 leucos/ mL con 74 % de neutrófilos. Se indicó la realización de cistoscopia, confirmándose la existencia de un engrosamiento difuso parietal, que afectaba especialmente a la base y ambas caras laterales vesicales, con algunas áreas de mayor protrusión. Se tomó biopsia fría, cuyo estudio permitió objetivar un infiltrado inflamatorio significativo, con componente eosinofílico.

Ante los hallazgos mencionados, y dada la persistencia de la clínica de la paciente, se optó por resección transuretral de las áreas afectas. El estudio anatomopatológico demostró la existencia de un carcinoma transicional de alto grado que infiltraba en profundidad la pared vesical. Dados los condicionantes de la paciente, así como un estado basal no satisfactorio, se acordó con su familia no someterla a cirugías exeréticas agresivas, siéndole administrada radioterapia pélvica.

A los dos meses de la cirugía se detectó la presencia de metástasis pulmonares múltiples bilaterales en TAC toracoabdominopélvico de control. El deterioro posterior de la paciente fue progresivo, produciéndose el éxitus tres meses después de dicha prueba.

