Paciente de sexo femenino y 33 años de edad que consulta por RVU bilateral diagnosticado 5 años antes.
Antecedentes
El motivo del diagnóstico fue pielonefritis de repetición, desde los 28 años de edad.
Seis meses después se realizó estudio urológico con ecografía, urografía intravenosa, Cistouretrografía Miccional Seriada (CUMS) y gammagrafía renal que evidenció:
No historia de RVU ni de pielonefritis previos.
Clínica de la paciente era:
Las características del dolor fueron:
Instauraron profilaxis antibiótica (PA), y la paciente fue estudiada como "fiebre de origen desconocido". Se descartaron otros diagnósticos incluidos procesos ginecológicos, cardiológicos, neoplásicos, paraneoplásicos, reumatológicos, enfermedades tropicales, etcétera, en diversos departamentos hospitalarios, pues inicialmente no se consideró al RVU como responsable de todo el cuadro clínico de la paciente.
No existía incontinencia urinaria ni clínica de disfunción vesical o esfinteriana.
Exploración física
Datos anómalos: afectación del estado general, peso de 47 Kg. para una talla de 1.73 m, temperatura 37.5º, puño percusión renal derecha positiva.
La tensión arterial, auscultación cardio pulmonar, palpación abdominal y pélvica fueron normales. No existían edemas parpebrales ni de miembros inferiores.
Juicio Clínico
Duplicidad pieloureteral derecha con RVU derecho grado III a los 2 uréteres e izquierdo grado II, nefropatía de reflujo derecha, pielonefritis crónica con deterioro general progresivo, síndrome febril mantenido, con intenso dolor reno-ureteral, de 5 años de evolución a pesar de la PA.
Indicación Quirúrgica
Se decide Tratamiento Endoscópico (TE) del RVU, en base a la larga evolución, la pielonefritis crónica, la clínica de fiebre y dolor, la edad y la nefropatía de reflujo derecha.
Tratamiento Endoscópico
Se realiza cistouretroscopia con sedación, siendo la uretra y cuello vesical normales.
Se encontró 1 meato ortotópico en cada lado, con escaso túnel submucoso y con hidrodistensión positiva. Con la hidrodistensión del meato derecho se vio un trayecto único de 2 mm. dividiéndose a continuación en 2 uréteres formando una duplicidad pieloureteral derecha casi completa con meato común.
Con aguja metálica se inyectó Dextranómero/Acido Hialurónico estabilizado no animal (DX/NASHA), 0.5 CC en cada lado.
Se administró Cefalosporina intravenosa de 3ª generación al inicio del TE.
Evolución, control y resultado postoperatorios
- Se mantiene PA durante 3 meses de postoperatorio.
- Desaparición del dolor renoureteral desde los primeros días de postoperatorio.
- Desaparición progresiva de la fiebre, erradicándose totalmente un mes después del TE.
- Ecografía al mes sin evidencia de dilatación urétero-pielo-calicial.
- CUMS a los 3 meses normal sin RVU ni residuo postmiccional.
- Seguimiento de 3 años sin infecciones urinarias ni pielonefritis ni dolor renoureteral. Aumento progresivo de peso hasta 61 Kg., incorporación a la vida laboral, embarazo y parto normales.
 
Testimonio de la paciente
Se reproduce a continuación una descripción de la propia paciente de su situación clínica desde el inicio de su sintomatología hasta la desaparición de la misma, que ella escribió a petición de los autores, para reflejar con sus palabras la realidad subjetiva y objetiva de su proceso.
Fuí diagnosticada de duplicidad pielo ureteral derecha con un reflujo vesicoureteral bilateral: derecho superior e inferior de grado III en ambos uréteres y el izquierdo de grado II, que ha sido corregido mediante una sencilla intervención no sin antes pasar por numerosas pruebas y descartar también un larga lista de enfermedades antes de llegar a un diagnóstico claro, que paso a relatar a continuación:
"Todo comenzó cuando tenía 28 años, que fue la primera vez que sentí un dolor de riñón que resultó ser la primera pielonefritis, que se trató con antibióticos. A los 6 meses de la 1ª sufrí otra pielonefritis, con un dolor intenso en el riñón derecho acompañado de fiebre alta que no le deseo a nadie. Fue tratada con más antibióticos que luego me dejaron una semana postrada.
Después de varios análisis de orina y cultivos positivos, tratados con antibióticos, me remitieron al Servicio de Urología de un Hospital por tener múltiples infecciones de orina que se van intensificando. Entonces me hicieron más pruebas:
Al final lo que se decide en sesión clínica es darme una terapia con antibióticos diarios durante 6 meses, que me dejan cansadísima, y posponer la cirugía para corregir el reflujo porque: "esta patología en adultos no es operable hasta un grado máximo porque es una intervención compleja que conlleva múltiples riesgos".
Durante los primeros meses tenía con frecuencia fiebre de 37º, pero al cabo de un tiempo, la febrícula se convierte en fiebre de entre 37'7º y 38'5º, que se mantiene a diario y comienzo a perder kilos que no me sobraban pues mido 1'73 m y mi peso oscilaba entre los 62-65 kilos. Tuve que dejar de trabajar, pues no podía hacer una vida normal.
Entonces mi marido, que es médico, decide llevarme a los internistas de un Hospital, a los que estoy muy agradecida, que después de muchísimos análisis y pruebas (hemocultivos, TAC, PET, etc), descartan muchas otras enfermedades: infecciosas, tumorales, auto inmunes, etc Durante este estudio los internistas se centran en el cansancio, la pérdida de peso y la fiebre, descartando que los síntomas pudiera causarlos el reflujo vesicoureteral. Un cardiólogo también me hizo un estudio completo.
Pero yo sigo con mi "fiebre de origen desconocido" sintiéndome cada vez más enferma, perdiendo peso hasta llegar a los 47 kilos.
Durante este período sufro cada vez más a menudo en el momento de ir a orinar porque durante la micción siento como si me clavaran un punzón desde la parte baja del vientre, en todo el trayecto del uréter en dirección al riñón, y al final de la micción permanecía un dolor intenso en el riñón durante 5 a 10 minutos acompañado de escalofríos.
Esto sucede cada vez con más frecuencia, independientemente de que tuviera o no una infección urinaria, hasta tal punto que cuando sentía la necesidad de orinar pensaba: "otra vez tengo que pasar por esto".
Las molestias en ambos riñones se hicieron continuas, y por supuesto la fiebre, que se mantenía alrededor de los 38º, con lo que al final y después de casi 5 años desde que empezó el primer síntoma decido volver a visitar a un urólogo por recomendación de uno de los internistas. En el Hospital me propusieron cirugía a cielo abierto, sin ningún tipo de garantía de solucionar mi problema. Por ello decidí solicitar una segunda opinión, que me proporcionó el Dr que me explica la existencia de una técnica minimamente invasiva que corrige el reflujo Vésico-ureteral, pero que en donde vivo sólo la realizan en urología pediátrica. ¡Yo tenía 33 años! pero el Dr accedió a verme y a tratarme.
Mediante cistoscopia me puso unas inyecciones en la vejiga. Todo duro una media hora y me fui a mi casa el mismo día.
A los pocos días la fiebre empezó a remitir, ya no sentía ningún dolor renal y poco a poco empecé a encontrarme muchísimo mejor.
Unos meses después me hicieron un nuevo CUMS en el que se apreció que la operación había corregido el reflujo. Nunca más tuve dolores en los riñones ni fiebre. Fuí recuperando mi peso. Volví a mi trabajo. Hasta me quedé embarazada.
En estos momentos tengo 37 años, peso 60 kilos, tengo 2 hijos maravillosos y no sé por donde transcurren mis 3 uréteres porque no me duelen absolutamente nada.
Después de 4 años no he vuelto a padecer ningún tipo de infección urinaria ni nada que me recuerde mi reflujo vésico-ureteral bilateral.
Gracias Dr... por haber hecho que mi calidad de vida sea estupenda".