Varón de 23 años intervenido en dos ocasiones en la infancia por hipospadias con correcta evolución y micción confortable. Acude al urólogo por dolor sordo en ingle izquierda y aumento de tamaño de testículo izquierdo de varias semanas de evolución. A la exploración, se objetiva un testículo izquierdo muy aumentado de tamaño en su totalidad, irregular e indurado sugestivo de tumor testicular con resto de exploración normal.
Se realiza una ecografía testicular que se describe como un nódulo quístico con tabiques finos y un granuloma con calcificaciones intratesticular y fuera del testículo a nivel de polo inferior otro quiste con múltiples ecos en su interior a descartar quiste epidermoide o hidatídico. Los marcadores tumorales alfa fetoproteína y BHCG se encontraban dentro de parámetros normales. En el TAC solicitado durante el ingreso del paciente se evidenciaba una tumoración sólida retroperitoneal izquierda a nivel del hilio renal lateroaórtica y prerrenal de 54x51x90 mm de diámetro. 

Se llevó a cabo una orquiectomía inguinal izquierda con resultado anatomo-patológico de teratoma maduro puro poco diferenciado limitado a testículo sin invasión vascular que afectaba a túnica albugínea pero no a vaginal, sin afectación de rete testis de 5x3x3 mm. de tamaño. El paciente es remitido a nuestro hospital para valoración de tratamiento adyuvante.
Nos encontramos ante un tumor testicular no seminomatoso estadio pT2 N3, M0 según la clasificación TNM y en estadio II c sin factores de mal pronóstico. En esta situación se plantean dos opciones, comenzar con quimioterapia y plantear resección si persistía masa residual o realizar una linfadenectomia retroperitoneal.
Dada la negatividad de los marcadores tumorales y la anatomía patológica de la pieza testicular y la conocida quimioresistencia del teratoma maduro puro se decidió la realización de linfadenectomía retroperitoneal por las posibilidades de ser curativa si la histología era coincidente con el primario sin existir otros componentes tumorales no seminomatosos.
Se realizó linfadenectomía retroperitoneal hasta vasos iliacos obteniendo la pieza observada en Figura 2. El resultado anatomo-patológico fue de teratoma maduro puro con los componentes de las tres capas embrionarias sin invasión linfovascular. EL paciente sigue en la actualidad vigilancia en consulta mediante marcadores, TAC abdominal y radiografía de tórax periódicas.

