Paciente varón de 56 años, agricultor durante toda su vida laboral, que presenta los siguientes antecedentes:
• Contusión torácica, en abril de 2013, tras caída desde una altura de unos 3 metros, con radiografía de tórax sin alteraciones significativas.
• En seguimiento en la consulta de Reumatología por poliartralgias con VSG en el límite de la normalidad, y antecedentes familiares de polimialgia reumática; finalmente dado de alta en noviembre de 2014 con diagnóstico de poliartrosis y probable fractura en lágrima a nivel de L4, diagnosticada por TAC.
• Valorado en consulta de Medicina Interna al detectarse Ca-125 ligeramente elevado; presenta antecedentes familiares de carcinoma de colon y carcinoma hepático. Colonoscopia en 2012 normal. Ecografía abdominal (julio 2013): leve esteatosis hepática. Alta en marzo de 2014.
El paciente acude a consulta de Atención Primaria por persistencia de tos seca tras completar una semana de tratamiento antibiótico prescrito por un cuadro compatible con bronquitis aguda. No presenta antecedentes de tabaquismo, ni de patología respiratoria o contacto conocido con tuberculosis; posee dos perros como animales domésticos. A la exploración física el pulsioxímetro marca una saturación del 95 %, y en la auscultación cardiopulmonar se aprecia hipoventilación basal derecha, sin presentar otras alteraciones significativas.
Se solicita una radiografía de tórax preferente desde Atención Primaria con fecha 14/04/15. El paciente acude a recoger el resultado el 20 de abril. A la vista de las múltiples lesiones redondeadas de gran tamaño se contacta vía telefónica con el servicio de Urgencias del Hospital General de Villarrobledo, que solicita TAC abdominopélvico con contraste intravenoso y analítica completa; ambos se realizan el día siguiente. Al mismo tiempo contactan con el Servicio de Neumología, que realiza una espirometría ese mismo día y cita para una fibrobroncoscopia en menos de una semana (el 27 de abril).

• Resultado del TAC toracoabdominal con contraste intravenoso : masas quísticas de 67 y 75 mm de diámetro uniloculares polilobuladas en lóbulo inferior derecho; como primera posibilidad diagnóstica hidatidosis pulmonar.

• Analítica: Bioquímica básica normal, incluido perfil hepático. Hemograma normal sin eosinofilia. PCR 9 mg/L, VSG 8 mm/h. Ca-125 elevado (124,8 U/mL), resto de marcadores tumorales negativos. Serología Brucella: IgG 29,5 g/L; rosa de bengala negativo; IgM negativo. Serología Tenia Echinoccocus negativo. Serología Leishmania, Lúes, VHB, VHC y VIH negativas.
• Pruebas funcionales respiratorias: FEV1 2660 L (94,6 %), FVC 3690 L (105 %), DLCO 87,5 %. Test broncodilatador positivo.
• Fibrobroncoscopia: Sin lesiones endobronquiales en ambos árboles bronquiales.
Llegados a este punto, se plantea el diagnóstico diferencial con: carcinoma pulmonar primario o metastásico, siendo esta última la causa más frecuente; absceso pulmonar; tuberculosis; hidatidosis; infección por hongos; infección por Nocardia; secuelas de enfermedades crónicas de pequeña vía aérea; también con entidades menos frecuentes como linfangioleiomiomatosis, histiocitosis pulmonar de células de Langerhans, enfermedad de Birt-Hogg-Dubé, neumonía intersticial, neumonitis por hipersensibilidad3.

El paciente es remitido de forma preferente al servicio de cirugía torácica. Es visto el 05/05/2015, y se le ofrece intervención quirúrgica al día siguiente. Se realiza toracotomía posterolateral derecha y quistectomía de dos lesiones compatibles con quistes hidatídicos. Se inicia tratamiento con albendazol durante 4 semanas. El paciente actualmente continúa en seguimiento en consultas de neumología y de cirugía torácica. La anatomía patológica, confirmó el diagnóstico de hidatidosis pulmonar.

