J.V.S., 83 años, sexo masculino, casado, analfabeto, jubilado. Buscó atendimiento presentando úlcera venosa en MII. Relata que, hace aproximadamente 40 años sufrió una quemadura en el miembro inferior izquierdo, siendo frecuente la inflamación, hasta convertirse en una herida abierta como se encuentra hoy. Fumó durante muchos años, aunque lo dejó hace más o menos cinco años. Niega diabetes, etilismo e hipertensión. Demostró ansiedad antes de la cirugía, realizada en 29/03/2010. Otras cirugías fueron realizadas para la preparación del área para el injerto cutáneo. Durante el ingreso se realizaron cuidados para la mejora de la lesión: cura en días alternos, siendo utilizado suero fisiológico (SF) a 0,9%, alginato de calcio, ácidos grasos esenciales (AGE) y tela no adherente. Se queja de dolor en la cura y cuando la pierna queda baja. Examen físico: Consciente, orientado, comunicativo (Escala de Coma de Glasgow=15). Encamado, no deambula, utilizando como ayuda silla de ruedas. Hemodinámicamente estable. Respiración espontánea, sin ayuda de O2. Ausculta pulmonar y cardiaca sin alteraciones. Miembros superiores (MMSS) sin edemas, normohidratados, acceso venoso periférico en miembro superior izquierdo (MSI), perfusión periférica mantenida. Abdomen: plano, flácido, ruidos hidroaéreos presentes. Acepta parcialmente la dieta ofrecida. Miembros inferiores (MMII) con perfusión periférica mantenida, curativo oclusivo en MII. Eliminaciones fisiológicas presentes. Exámenes realizados: hemograma completo; urea; creatinina; glicemía; coagulograma; electrocardiograma; y rayo-x de tórax. La terapia farmacológica incluyó: antibiótico, analgésico, antitérmico, procinético, anti ulceroso, anticoagulante y antiagregante plaquetário, además de la orientación al paciente de mantener los MMII elevados a 40o.
Sistematización de la asistencia de enfermería

 
Evolución de enfermería
11/03/2010
J.V.S., 83 anos, sexo masculino, 14o día de internación hospitalaria (DIH) para limpieza quirúrgica en MII. Despierto, consciente. Normocárdico, normotenso, afebril, eupneico. Respiración espontánea, sin O2 suplementario. Ausculta pulmonar y cardíaca fisiológica. MMSS resecados, hipohidratados, perfusión tisular periférica mantenida, ausencia de venoclisis. Acepta dieta. Abdomen plano, indoloro a la palpación. Diuresis espontánea reducida. Evacuaciones presentes. Renovado curativo en pie izquierdo: herida extensa, profunda, pequeños puntos de fibrina, amplia área de granulación, exudado seroso, moderada cantidad. Utilizado alginato de calcio + AGE + SF al 0,9% + tela no adherente. Cambiar en 48 horas y si necesario cambiar curativo secundario.
16/03/2010
19o DIH. Renovado curativo en pie izquierdo de úlcera venosa: herida extensa, profunda, pequeñas áreas de fibrina en la región periférica, amplia área de granulación al centro, presencia de exudado seroso. Utilizado alginato de calcio + tela no adherente + AGE + SF al 0,9%. Cambiar en 72 horas y si necesario, cambiar curativo secundario. Deberá ser encaminado para evaluación del cirujano plástico para injerto cutáneo.
 
Consideraciones finales
Frente a lo expuesto, se observa que la enfermería tiene un papel fundamental en los cuidados al paciente portador de úlcera venosa, ya que constituye una enfermedad crónica, con recuperación lenta y posibilidad de recidivas, con implicaciones importantes en la vida del paciente.
La educación en salud es de suma importancia para este paciente, pues necesita orientación en cuanto a modificaciones en su estilo de vida, implicando cambios en relación a los hábitos alimentarios, al sedentarismo y al hábito de fumar.
Algunos aspectos deben ser enfocados en el tratamiento de úlceras venosas, especialmente el uso continuo de medias de compresión por los pacientes, que deben ser orientados a seguir de forma completa también el tratamiento medicamentoso.
El enfermero educador posibilita a su educando medidas que proporcionen la liberación del paciente para el autocuidado. Es esencial que la enfermería actúe no solo en el cuidado de la herida, sino de forma holística, viendo al paciente de forma global.
La orientación al paciente por parte del enfermero contribuye de forma muy significativa a la busca de estrategias que ayuden a la prevención de esta enfermedad, sus complicaciones y la promoción de la salud, alcanzando, así los pacientes portadores de úlcera venosa, una mejor calidad de vida.