Niño de diez años que consulta por primera vez en el centro de salud. Procede de Guinea Ecuatorial, y lleva 15 días en España. No presenta antecedentes de interés, salvo varios episodios de malaria en su país. La exploración física es normal. Se le solicitan pruebas complementarias según el protocolo de atención al niño inmigrante del centro de salud, que incluye, entre otras pruebas, analítica y estudio coproparasitario.
La analítica muestra una eosinofilia intensa, con una cifra de eosinófilos en sangre periférica de 5200/mm3. El estudio coproparasitario revela una parasitosis simultánea por Giardia lamblia, Ascaris lumbricoides, Trichuris trichuriae y Entamoeba dispar. El paciente es tratado con mebendazol y metronidazol, y no acude a más controles.
Ocho meses después vuelve a la consulta del centro de salud tras un episodio de vómitos de repetición, motivo por el cual acude a Urgencias del hospital de referencia, donde se extrae analítica sanguínea. En la analítica presenta una eosinofilia moderada, con una cifra de 1600/mm3. Se solicita un nuevo estudio coproparasitario, donde aparecen huevos de Schistosoma, sin poder precisar la especie bajo microscopio debido a las similitudes morfológicas entre los diversos subtipos. Tras el resultado, se cursa una muestra de orina para su estudio parasitológico, que es negativa, y una ecografía vesical, que es normal, con la intención de descartar presencia de Schistosoma haematobium. El paciente es tratado en esta ocasión con prazicuantel.
