Niña de diez años que acude a la consulta de Pediatría de Atención Primaria por dolor cervical continuo de dos semanas de evolución que aparece de manera espontánea y también a la palpación en la región cervical derecha. Se encuentra afebril, sin otra sintomatología acompañante y sus antecedentes personales carecen de interés. No se refieren antecedentes de traumatismos ni procesos infecciosos las semanas anteriores. En la exploración física solo llama la atención una masa situada en la región laterocervical derecha, que se detecta con la palpación profunda, localizada en el tercio inferior del borde posterior del músculo esternocleidomastoideo (ECM), próxima a la región supraclavicular, indurada, no móvil y mal delimitada, dolorosa a la palpación, sin signos inflamatorios ni relieves en la piel circundante. La niña no refería anorexia ni pérdida de peso.
Ante el cuadro clínico que presentamos, se planteó la posibilidad de una patología tumoral, especialmente maligna por las características de la masa; sin embargo, no descartamos la existencia de otras causas como una contractura o fibrosis del músculo ECM, una infección de la zona, o bien alguna causa congénita como quistes o fístulas. Decidimos iniciar tratamiento antiinflamatorio y revisión en una semana. Pasado este tiempo, el dolor había mejorado parcialmente pero persistía la masa cervical con similares características, por lo que se solicitó un estudio con hemograma, bioquímica y proteína C reactiva (PCR), serologías, prueba de Mantoux, ecografía cervical y radiografía de tórax, y se inició tratamiento antibiótico con amoxicilina-clavulánico en dosis de 100 mg/kg/día.
Pruebas complementarias: hemoglobina, 14,5 g/dl; hematocrito, 41,2%; leucocitos, 8040/µl (43% neutrófilos, 49% linfocitos); plaquetas, 356000; bioquímica: ionograma, glucemia, función renal y hepática normales; lactatodeshidrogenasa, 430 U/l; tirotropina, 0,97 µUI/ml; PCR, 0,5 mg/l. Prueba de Mantoux negativa. Serologías para toxoplasma, citomegalovirus y virus de Epstein-Barr negativas. Las pruebas de imagen fueron concluyentes, al visualizarse tanto en la radiografía de tórax como ecográficamente una malformación costal consistente en una sincondrosis entre dos segmentos costales que partía de la apófisis transversa de la séptima vértebra crevical derecha, así como un rudimento costal izquierdo que partía de la séptima vértebra cervical izquierda. En conclusión, la niña presentaba una costilla cervical derecha y rudimentaria izquierda. En la actualidad realiza seguimiento en consulta de Pediatría de Atención Primaria y no presenta complicaciones.

