Lactante mujer de dos semanas de vida, que presenta en la primera revisión en su centro de salud un llanto muy afónico y casi imperceptible que refieren desde el nacimiento. El resto de la exploración, incluida la auscultación cardiopulmonar, es normal, salvo por una pequeña hernia umbilical. Como antecedentes familiares, presenta diabetes en ambas ramas y epilepsia en la abuela materna. Embarazo y parto de curso normal, parto eutócico con aguas meconiales. Test de Apgar 9/10. Somatometría al nacimiento: peso 2650 g, talla 47,5 cm y perímetro cefálico 32 cm.
A los dos meses de vida, al persistir la intensa afonía, se la remite al hospital de referencia, donde se etiqueta de laringomalacia. Posteriormente, a los 15 meses de vida, ante la persistencia de los síntomas antes referidos, una fonación muy dificultosa y apenas perceptible, su acentuación con los catarros de vías altas y la presencia de estridor inspiratorio con leve dificultad respiratoria, que motiva varias consultas al Servicio de Urgencias y que apenas mejora con corticoides orales, se decide derivar al Servicio de Otorrinolaringología (ORL).
Mediante fibroendoscopia laríngea, se diagnostica de membrana laríngea, con obstrucción de los dos tercios anteriores de la hendidura glótica. Es derivada al Servicio de ORL de un hospital de tercer nivel, donde se realiza tratamiento con láser de dióxido de carbono (CO2), formándose un granuloma en la zona de la comisura anterior. Dos meses después precisa reintervención con la misma técnica por reestenosis, con dilataciones posteriores, quedando finalmente un espacio de paso de aire de unos 4 mm con cuerdas vocales móviles. En total se precisaron cinco intervenciones de vaporización con láser de CO2. En la actualidad persiste una leve afonía.

