Paciente varón de 11 años que acude por una contusión en la parte lateral del pie derecho. Durante la exploración, presenta cierta tumefacción sin hematoma y escaso dolor en la cara lateral del pie, siendo el tobillo normal. Al no sospechar fractura, se recomienda inmovilización y reposo físico relativo, además de tratamiento analgésico, indicando control en una semana según la evolución clínica. Transcurrido el periodo de inmovilización, acude a consulta, se retira la inmovilización y, ante la ausencia de sintomatología, se da de alta, retomando su actividad física habitual como portero de waterpolo.
Al cabo de dos semanas, acude a Urgencias del centro de salud por persistencia de dolor en la cara lateral del pie derecho. Ha estado practicando waterpolo y niega antecedente traumático en este periodo de tiempo. En la exploración destaca la presencia de dolor y tumefacción a nivel proximal del quinto metatarsiano del pie derecho, por lo que se realizan una radiología frontal y otra lateral de dicho pie, informándose como posible fractura de Jones. Posteriormente, es valorado por su pediatra, que observa tumefacción no dolorosa también en el pie izquierdo; al tratarse de un preadolescente que realiza deporte de forma habitual, sin un antecedente traumático conocido, y ante la sospecha de posible apofisitis, decide realizar una radiología bilateral oblicua, que presenta una imagen de fragmentación en la base del quinto metatarsiano de ambos pies. Se diagnostica de apofisitis del quinto metatarsiano, también conocida como enfermedad de Iselin, recibiendo tratamiento analgésico y antiinflamatorio, junto con reposo deportivo hasta la desaparición del dolor.

El paciente ha vuelto a la práctica de su actividad deportiva sin presentar molestias de nuevo.

