Paciente de 50 años que era tratado en consulta de Nefrología desde mayo del 2001 por una insuficiencia renal secundaria a poliquistosis, presentando hipertensión, dislipemia, hiperuricemia y síndrome prostático. Empezó la diálisis de forma urgente el 26/10/07 con un catéter temporal. Se le implantó catéter tunelizado y se le realizó la fístula arteriovenosa interna radial izquierda sin éxito, por lo que se hizo un nuevo intento en la arteria humeral izquierda, que tampoco funcionó, por lo que se decidió dejar descansar al paciente y empezar el entrenamiento con el catéter tunelizado.
La toma de contacto del paciente con enfermería fue cuando lo ingresaron por deterioro de la función renal, ya que el nefrólogo lo derivó a la consulta de Enfermedad Renal Crónica Avanzada, para informarle de las diferentes opciones de tratamiento renal.
En la recogida de datos se observó que el paciente estaba trabajando en una pastelería, tenía capacidad para aprender y disponía del apoyo de su mujer. Al explicar las diferentes modalidades, ventajas y desventajas de cada una de ella, le ofertamos la HDDD, pero el paciente pareció inclinarse por la DPCA. Le dejamos un tiempo para que asimilara la información, le dimos material didáctico y le informamos de algunas páginas de Internet que podía leer. Tras el fin de semana de reflexión, el paciente y su esposa decidieron que la técnica que menos alteraría su estilo de vida era la HDDD; ya que en esta técnica solo invertirían 2 horas, en su propio domicilio y sin un horario estricto.
Se empezaron a programar las sesiones educativas a las que acudían el paciente y su esposa. Para ello, hicimos un protocolo de entrenamiento, en el que constaba en cada semana los temas a tratar, sin pasar al tema siguiente si el de la semana anterior no se sabía. Empezamos por conocimientos básicos como significado de insuficiencia renal, fenómeno de diálisis, alimentación adecuada. Continuamos con la importancia de un control diario del agua: cloro, cloraminas y dureza. Posteriormente, pasamos a las partes del monitor, preparación, montaje, posibles alarmas. Mas tarde, seguimos con la conexión del paciente, que, como anteriormente se ha mencionado, era portador de catéter tunelizado, por lo que explicamos la importancia de una técnica estéril. Mientras el paciente estaba conectado, aprovechábamos para explicar las alarmas, los síntomas indeseables más frecuente durante la diálisis, y la forma de minimizarlos una vez estuviera en su casa. Por último, tratamos el tema de la desinfección del monitor.
Mientras tanto, en casa, se fue instalando la planta de agua, y fueron el técnico y la enfermera de la casa comercial que proporcionó el sistema quienes se encargaron de explicar su funcionamiento. Una vez instalado éste, se hizo un control de análisis químico y bacteriológico del agua que demostró la presencia de 1000 ufc/ml de gérmenes aeróbios mesófilos, por lo que se aumentó la capacidad decloradora.
También se instaló una cámara de alta resolución para mantener un contacto directo a través de videoconferencia con el paciente, lo que nos permite visualizar el orificio del catéter, la forma de conexión o cualquier otra cuestión que se plantee.
