Presentamos el caso de una mujer de 78 años, con múltiples antecedentes entre los que destacan asma bronquial, obesidad mórbida, síndrome de apnea obstructiva del sueño, insuficiencia renal crónica con anemia e hiperparatiroidismo secundarios, adenocarcinoma de mama intervenido y tratado con QT y RT, valvulopatía mitral e insuficiencia cardiaca, fibrilación auricular, HTA, DM tipo 2, glaucoma bilateral, colelitiasis y colecistitis crónica.
Ingresa por cuadro de hematoquecia de 4 días de evolución, sin fiebre, dolor abdominal, ni cambios en el ritmo intestinal asociados y refiriendo un marcado empeoramiento de su disnea habitual.
En la exploración física destacaba una molestia difusa a la palpación en hipocondrio derecho, y analíticamente presentaba anemia con Hb de 7,3 g/dl (N: 12-16), fibrinógeno de 727 mg/dl (N:150-400), hiperglucemia e insuficiencia renal ya conocida con cifra de urea de 148 mg/dl y creatinina de 2,1 mg/dl, ambas cifras similares a las de analíticas previas.
Se le realizó colonoscopia en la que se apreciaba una imagen de doble luz a nivel del ángulo hepático del colon, presentando además de la luz natural del colon una segunda luz de menor calibre, por la que salía un contenido de aspecto bilioso.

Ante estos hallazgos se solicitó un TC abdominal, que mostraba aerobilia, y una vesícula escleroatrófica en íntimo contacto con el ángulo hepático del colon, cuya pared aparecía engrosada, pero sin alteración de la grasa subyacente.

Se decidió completar el estudio con un enema opaco en el que finalmente se objetivó la presencia de un trayecto fistuloso a nivel de ángulo hepático del colon, de un calibre aproximado de unos 6 mm, que parecía comunicar con el colédoco, obteniéndose posteriormente relleno de la vía biliar intrahepática.

El diagnóstico final fue de colecistitis crónica con fístula biliar interna a ángulo hepático del colon y hemorragia digestiva baja secundaria.
Durante su ingreso precisó transfusión de 4 concentrados de hematíes, permaneciendo hemodinámicamente estable y afebril, sin presentar diarrea ni nuevos episodios de hematoquecia. Dada la pluripatología de base de la paciente y la buena evolución del cuadro agudo se decidió un manejo conservador, descartando intervención quirúrgica y CPRE terapeútica. Evolucionó favorablemente y fue dada de alta sin incidencias. Continuaba asintomática dos meses después del alta aunque falleció un tiempo después por patología cardiorrespiratoria.

