Mujer de 72 años, con DM-2, hipertensión arterial y cardiopatía isquémica, en tratamiento con metformina (850 mg/12 horas), enalapril (5 mg/día), furosemida (20 mg/día), ácido acetilsalicílico (100 mg/día) y omeprazol (20 mg/día). Acudió al Servicio de Urgencias Hospitalario (SUH) por vómitos de una semana de evolución, sin fiebre, asociados en los últimos cuatro días a dolor en las extremidades inferiores, debilidad y malestar abdominal difuso. Ambulatoriamente fue tratada con diclofenaco y metoclopramida, y este tratamiento se siguió de deposiciones líquidas y oliguria. En la exploración física la paciente estaba consciente, afebril, su tensión arterial era de 80/50 mmHg y la saturación de oxígeno por pulsioximetría de 97%. Presentaba taquipnea (25 respiraciones/minuto), y tanto la auscultación cardiopulmonar como la palpación abdominal eran normales. En los análisis de sangre se objetivó una glucosa no basal de 347 mg/dL (70-110), urea: 160 mg/dL (13-71), creatinina: 4,38 mg/dL (0,50-0,90), sodio: 126 mmol/L (133-145), potasio: 8,79 mmol/L (3,7-5,40), cloro: 83 mmol/L (94-110), lactato: 176 mg/dL (5,7-22), anión GAP: 33,3 mmol/L (8-16), pH: 7,14 (7,35-7,45) y bicarbonato: 9,7 mmol/L (20-26). La lactatodeshidrogenasa, creatinquinasa, amilasa, calcio, magnesio, hemograma y coagulación eran normales. Dos hemocultivos y un coprocultivo fueron negativos. El nivel de metformina por cromatografía líquida de alta resolución fue de 43 mg/L (valores terapéuticos: 0,1-1,3 mg/L y tóxicos: 5-10 mg/L). En el electrocardiograma se objetivó un ensanchamiento del complejo QRS y un aplanamiento de la onda P. La radiografía de tórax y la ecografía abdominal no mostraron alteraciones. Se instauró tratamiento con reposición intravenosa de volumen, bicarbonato, salbutamol nebulizado y glucosa con insulina para corregir la hiperpotasemia. Puesto que la paciente seguía hipotensa y en anuria se inició una perfusión de noradrenalina (0,5 μg/kg/min), y se la trasladó a la Unidad de Cuidados Intensivos. Allí se le realizó hemodiálisis y su situación clínica mejoró rápidamente, se normalizaron progresivamente la función renal y las alteraciones hidroelectrolíticas, y la AL revirtió.

