Paciente de 3 4/12a de edad, de origen africano (Mali). Residente en Navarra desde hacía 4 meses. Había sido remitido desde Atención Primaria a la consulta de Nefrología infantil por una hematuria intermitente de 6 meses de evolución. Entre los exámenes diagnósticos que se realizaron citamos el estudio de función renal que resultó normal, así como cuatro determinaciones de sedimento urinario que fueron negativas. La ecografía renovesical fue también normal. La analítica de sangre mostraba: hematíes: 6.100.000 mm3, hemoglobina: 13,6 g/dL, Hcto: 41,6 % VCM: 68 fl, HCM: 22,3 pg, CHM: 32,8 g/dL, leucocitos: 6.900 mm3 (eosinófilos 6%, resto de la fórmula normal), plaquetas: 134.000 mm3. En ese momento fue remitido a la consulta externa de Oncohematología pediátrica por anemia sin filiar y sospecha de rasgo talasémico.
Una vez en nuestra consulta, a la vista de la normalidad de las pruebas practicadas previamente y al apreciar que el análisis de sangre no era sugerente de un rasgo talasémico, se rehizo la anamnesis. Destacaba, como antes mencionábamos, que se trataba de una familia de origen africano y que el padre refería que su otro hijo presentaba una sintomatología similar, con orinas colúricas. Ante la sospecha de que se tratase de una esquistosomiasis se solicitó de forma preferente un sedimento de orina indicando al microbiólogo que insistiese en la búsqueda de esquistosomas.
Posteriormente el laboratorio confirmó la presencia en el sedimento urinario de huevos de S. haematobium, junto a Balantidium coli, protozoo ciliado parásito intestinal, sin un significado patogénico en esta parasitosis.

A las pocas horas de conocer el resultado se instauró tratamiento con Praziquantel a 20 mgr /Kg/dosis vía oral, un total de 4 dosis, en un solo día.
La respuesta fue favorable. El niño fue controlado posteriormente en consultas externas desapareciendo la sintomatología urinaria.

