Los traumatismos con efecto diferido en el tiempo suponen un reto para la medicina forense por la dificultad para datarlos. El caso que presentamos es el de un varón de 45 años de edad, con antecedentes de toxicomanía, que es encontrado muerto en su domicilio. En la exploración externa se apreció hábito constitucional asténico, inicio de mancha verde a nivel de ambas fosas iliacas, excoriaciones puntiformes en la región frontoparietal derecha, erosión superficial en el párpado superior derecho, excoriación en el cuadrante inferior derecho de la cara, excoriación-contusión en el codo izquierdo, contusión en el codo derecho, contusión en la eminencia tenar y en el borde externo del dorso de la mano derecha, excoriaciones puntiformes y contusión en la rodilla derecha, y contusión en el segundo dedo del pie izquierdo. Las lesiones descritas eran compatibles con una agresión que había sufrido 3 días antes, según referencia de testigos. En un principio los agentes de la autoridad no tomaron en consideración esta denuncia de los testigos al estar encuadrados en el mundo de la politoxicomanía y dirigirse hacia ciudadanos sin antecedentes que presuntamente habrían intervenido en la agresión.
Ante el cuadro descrito se plantean, entre otras, las siguientes hipótesis: o bien se trata de una muerte súbita o nos encontramos ante una muerte violenta por reacción adversa a drogas o hay que considerar que puede ser una muerte violenta de naturaleza traumática. Tras la realización de la autopsia, inesperadamente, se establece como conclusión una rotura de bazo en dos tiempos que es confirmada posteriormente por la histopatología y que deriva en un procedimiento de homicidio, que había pasado desapercibido.
En el examen interno se objetivaron los siguientes hallazgos:
- Cavidad craneal: infiltrados hemorrágicos en la región retroauricular derecha y en la región temporal derecha. Ausencia de lesiones traumáticas óseas, meníngeas y encefálicas.
- Cavidad torácica: en la parrilla costal izquierda, en la zona lateral y posterior de la 8a y la 9a costillas, infiltración hemorrágica amplia de origen vital en la musculatura intercostal y una zona hemorrágica en la base del lóbulo inferior del pulmón izquierdo.
- Cavidad abdominal: hemoperitoneo masivo de 2.360 cm3, a nivel del ángulo esplénico infiltración de partes blandas, esplenomegalia de 400 g, con rotura a nivel de cara externa, polo superior, y hemorragia en cara interna. Hígado cirrótico. Palidez anémica de órganos abdominales, principalmente el hígado y los riñones.

- Mano derecha: infiltración hemática en la musculatura interósea.
- El informe anatomopatológico mostró cirrosis micronodular; gran hemorragia en fragmento pulmonar del lóbulo inferior izquierdo junto a abundante líquido de edema y numerosos macrófagos de amplio citoplasma pardusco; esplenomegalia en cuya superficie externa se aprecia una zona con desgarro irregular de la cápsula esplénica en la región izquierda del bazo, que asienta sobre una gran hemorragia encapsulada, que al corte corresponde a un gran hematoma de 7 cm de diámetro. En la superficie de corte se hallan varios focos de aspecto hemorrágico. La microscopía esplénica evidenció un tejido muy alterado en el que se apreció una gran hemorragia alrededor del desgarro, en el que existen bandas de fibrina que se disponen en paralelo y macrófagos de amplio citoplasma pardusco, lo que permitió un diagnóstico histopatológico de rotura esplénica de varios días de evolución y que resultaba coincidente con el traumatismo previo y la hemorragia secundaria en un momento posterior debido a la rotura del hematoma a tensión.

- El estudio toxicológico evidenció una concentración:
- De 0,41 g/l de etanol en sangre.
- De 0,07 mg/l de cocaína en sangre.
- De 0,81 mg/l de metilecgonina en sangre.
- De 7,31 mg/l de benzoilecgonina en sangre.
- De 0,07 mg/l de etilbenzoilecgonina en sangre.

