Se trata de un varón de 19 años que falleció súbitamente en su domicilio. Su padre por la mañana lo encontró inconsciente y respirando con dificultad.
La noche anterior había salido. Los servicios de emergencia realizaron maniobras de reanimación durante 25 minutos sin resultado. Sin antecedentes patológicos salvo, según declaración de su padre, dolor torácico los últimos 2-3 días. Tampoco había antecedentes de muerte súbita en la familia.
En el examen externo del cadáver no se encontraron lesiones significativas. Se trataba de un varón de 172 cm de estatura y complexión atlética. En el examen interno se observó un pericardio a tensión con más de 500 ml de sangre y edema pulmonar. Los hallazgos extracardiacos fueron irrelevantes. El corazón, una vez fijado en formol, pesaba 407 g y existía una dilatación aneurismática con hemorragia de unos 4,5 cm de diámetro en la aorta ascendente proximal, con una solución de continuidad de 8 mm en el centro. La válvula aórtica era tricúspide y se identificó un aneurisma en la unión sinotubular del seno de Valsalva derecho y un desgarro intimal transversal e irregular de 8,5 cm en forma de "V" invertida, cuyo vértice estaba situado por encima del ostium de la coronaria derecha. Este desgarro era el origen de una disección de aorta cuya pared externa estaba rota en el punto indicado previamente. La permeabilidad de la coronaria derecha estaba preservada. El resto de las coronarias, válvulas y miocardio no mostraban alteraciones.

Microscópicamente se observó una disección en la porción externa de la media. La pared de la aorta presentaba interrupción de las fibras elásticas quedando grandes espacios vacíos (degeneración quística de la media). El plano de disección estaba tapizado por fibroblastos y en el epicardio periaórtico existía tejido de granulación con numerosos eosinófilos y áreas de hemorragia. En el borde de la rotura de la pared externa de la disección había fibrina y numerosas plaquetas. Estos hallazgos eran indicativos de que la disección se había producido varios días antes (probablemente en relación al dolor torácico referido) y de que la rotura de la pared externa era reciente y la causa del taponamiento cardiaco y de la muerte súbita.

El estudio químico-toxicológico determinó 0,48 g/l de alcohol en sangre y 0,65 g/l en humor vítreo.

