Varón de 40 años, paquistaní, que acudió a un servicio de urgencias hospitalario llevado en ambulancia. Constaba en el informe médico en el apartado motivo de consulta: "cefalea, náuseas y vómitos, barrera idiomática total y sin hábitos tóxicos según el acompañante". Como antecedentes patológicos se describía en el mismo: "diabetes mellitus tipo 2 en tratamiento con antidiabéticos orales (hidrocloruro de metformina) desde hace un mes". En el apartado de enfermedad actual se hacía las siguientes menciones: "paciente que cursa con cuadro respiratorio alto, refiere persistencia de cefalea, náuseas y vómitos de contenido alimentario, dolor epigástrico urente, sin diarrea, sin disnea, sin diaforesis. Exploración física: tensión arterial 156/96 mmHg, frecuencia cardíaca 70 l/m, temperatura axilar: 35.7o C y glicemia 156 mg/dL". Se describía además: "buen estado general, sobrepeso, Glasgow 15. Pupilas isocóricas, fotorreactivas, sin nistagmus patológicos ni alteraciones de la movilidad. Murmullo vesicular presente en ambos hemicampos, no crepitantes, no sibilantes. Ruidos cardíacos rítmicos de buena intensidad, sin soplos, sin chasquidos, ingurgitación yugular y reflejo hepatoyugular negativos, no signos de trombosis venosa profunda. Abdomen blando, depresible, doloroso a la palpación difusa de predominio epigástrico. McBurney y Murphy negativos, no masas ni visceromegalias". Constaba como tratamiento que se le administró en urgencias: dexketopropofeno 50 mg y metoclorpramida 10 mg intramusculares. Fue dado de alta a las dos horas del ingreso en el servicio de urgencias con la prescripción de: "seguir tratamiento prescrito previamente, educación en signos de alarma y control médico en dos días". Al día siguiente murió. Se practicó la autopsia judicial motivada por ser una muerte súbita sin que constara denuncia contra el servicio hospitalario que le atendió el día anterior.
