Un hombre de 34 años, residente de la delegación de Las Juntas en Puerto Vallarta, fue agredido por un cocodrilo cuando decidió ingresar a las aguas de la desembocadura del río Ameca para lavarse. Se sumergió hasta que el agua alcanzó el nivel de su cuello, en ese momento observó cómo un cocodrilo se le aproximó (a semejanza de un tronco en flotación) y abrió su hocico. En ese instante, el reptil le sujetó el brazo izquierdo, lo giró y desmembró a nivel del antebrazo. Nadó hacia la orilla, repeliendo los embates del cocodrilo, donde solicitó ayuda en las inmediaciones de un hotel de Nuevo Vallarta, Nayarit. La víctima fue llevada al hospital regional de Puerto Vallarta, donde se le realizó cirugía reconstructiva del miembro amputado en su segundo tercio.
Los tejidos amputados, depositados en una funeraria local, se revisaron. Se observó daño severo en la articulación húmero-cubital y radio-humeral, sin presencia de membrana y ligamento; el cóndilo humeral mostraba esquirlas y fractura en la tróclea; en el proceso de la apófisis coronoides del cúbito y, en cabeza y cuello del radio, se evidenció ligera separación de la articulación, quizás por la presión inversa o tirón que sufrió el brazo al encontrarse inmovilizado por el cocodrilo; en el cúbito y radio estaba ausente el ligamento interóseo del antebrazo y se advirtió una fractura oblicua transversa (pico de flauta) en sección media de ambos huesos, lo que aporta evidencia para asumir que el cocodrilo ejerció palanca para fracturar el hueso y giró para desmembrar el antebrazo. La porción distal del antebrazo y la mano no se recuperaron de la escena del ataque.
