Se reporta el caso de una paciente de género femenino de 23 meses de edad que consulta a la unidad de urgencias de un hospital de tercer nivel por sangrado vaginal, con antecedente de episodio previo. No hay historia de abuso sexual o trauma genital. Al examen físico se evidenció abundante sangrado genital por lo que consideraron dentro de sus diagnósticos diferenciales: trauma, abuso sexual y maltrato infantil, por lo que el caso es reportado a la autoridad, quienes por medio de un grupo élite de manejo de delitos sexuales, deciden remitir para examen médico-legal.
Durante la anamnesis, el médico especialista forense tomó toda la información disponible y ante la información aportada por la madre, la cual recalcaba que no sospechaba de abuso sexual, prosiguió al examen genital, encontrando que la menor presentaba genitales femeninos infantiles normoconfigurados con hematoma en el meridiano de las 12 de 0.3 x 0.3 cm que no permitía ver el borde libre del himen, por lo que no fue posible descartar desgarros a éste nivel, se evidenció sangrado reciente en región vaginal, pañal y pantalón. No se observaron otras lesiones.

El grupo élite de manejo de delitos sexuales entregó al médico especialista forense muestras que fueron tomadas en el centro hospitalario donde fue inicialmente valorada la menor, muestras que ante los hallazgos al examen físico, el médico especialista forense consideró pertinente enviar al laboratorio de biología del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses para búsqueda de evidencia traza (espermatozoides y ADN) bajo cadena de custodia.
En la conclusión, el médico especialista forense asocia la lesión encontrada con trauma genital y describe que no es posible con los hallazgos determinar si es de origen accidental o no.
Posterior al examen médico-legal, la menor es remitida a un Hospital Infantil, con gran experiencia en el manejo del abuso sexual y el maltrato infantil. El personal médico de dicho Hospital solicita una nueva valoración por otro médico especialista forense, quien acude al Hospital para un nuevo examen. Dicho examen es realizado bajo sedación, utilizando lupa durante el examen genital, encontrando que la lesión descrita por el primer médico no era más que mucosa uretral prolapsada, que simulaba un hematoma en el meridiano de las 12 horas. Se hace entonces el diagnóstico de prolapso uretral. La menor es llevada a manejo quirúrgico con corrección del prolapso.

