En el año 2001, se produce un altercado entre un agente policial y un joven en la localidad de Bilbao. Como consecuencia de este altercado el joven sufre una herida por arma de fuego en la nalga izquierda. El disparo es producido con el arma reglamentaria del agente y la munición utilizada fue un único proyectil de 9 mm Parabellum Sako-Luger KPO [1].
Las declaraciones del agente y del lesionado fueron contradictorias. El agente relató que el joven, sentado en el asiento posterior y dentro de un turismo, le encaró con un arma hallándose el agente en el exterior del vehículo y la puerta del mismo abierta. En una actitud defensiva, el agente relata que disparó al lesionado que se hallaba dentro del vehículo y, tras el disparo, le arrastró fuera del turismo. El momento del disparo en el escenario nº 1, correspondiente con las declaraciones del agente, se esquematiza en la imagen nº 1.

En sus declaraciones el lesionado indicó que hallándose sentado en el asiento trasero del vehículo, se abrió la puerta posterior izquierda del mismo y fue arrastrado al asfalto de la carretera por el agente policial, cayendo en él en decúbito prono sobre las manos y quedando los pies en el interior del turismo. Una vez en el suelo, escuchó y sintió un disparo en la región de la nalga izquierda. El momento del disparo en el escenario nº 2, correspondiente con las declaraciones del lesionado, se recoge en la imagen nº 2.

HALLAZGOS EXPLORATORIOS Y PRUEBAS COMPLEMENTARIAS:
El lesionado fue visto por primera vez en la clínica médico forense de Bilbao un mes después de los hechos, tras su estancia en un centro hospitalario y su asistencia urgente en la que no se realizó extracción del proyectil. A la exploración en esta clínica médico forense se apreciaba la existencia de un cicatriz oval de 1 x 1.5 cms en flanco posterior izquierdo (imagen 3).

Los estudios radiográficos realizados en su asistencia en urgencias (radiografías simples AP y laterales de pelvis y TAC pélvico) indicaban la existencia de varios fragmentos radiopacos irregulares de diversos tamaños localizados en región glútea izquierda (imagen 4). No se apreciaban lesiones óseas asociadas.

Dos años después de los hechos, se realiza la extracción quirúrgica de dos fragmentos de proyectil de la nalga izquierda. El médico forense se halla presente en la intervención y los fragmentos son recogidos y, sin manipulación previa, remitidos para estudio balístico.
Se practicaron diversas pruebas complementarias:
- Estudio criminalístico de las prendas del lesionado: el estudio de la camiseta del lesionado indicó que existía un orifico de disparo con dos grandes desgarros radiales, ahumamiento de los bordes (imagen 5) y con un estudio de residuos de plomo, bario y antimomio que indicaron que el disparo pudo ser producido a cañón tocante o a muy corta distancia de la camiseta. El orificio se hallaba situado en la parte posterior de la camiseta, en su cuadrante inferior izquierdo.
- Estudio del arma reglamentaria utilizada: el estudio del arma no permite identificar ninguna anomalía en esta que pudiese haber producido alteraciones en el proyectil [2].
- Estudio de los dos fragmentos de proyectil extraídos del cuerpo del lesionado: se identifican ambos fragmentos, deformados y correspondientes con los extremos del culote y de la punta de un proyectil camisado tipo 9 mm. En la superficie de los fragmentos se encuentran residuos químicos de tejidos biológicos y algún desinfectante, pero no restos de silicio. En la misma superficie, se encuentran surcos irregulares y signos del labrado del ánima del arma. La conclusión del estudio indica que ha existido fragmentación y rebote del proyectil camisado 9 mm contra una superficie irregular.
- Estudio de la escena descrita en el atestado policial: según los datos del atestado policial, en el lugar de los hechos no se apreciaron signos de impactos de proyectil ni en el vehículo ni en el entorno. Se encuentra un casquillo de proyectil sobre el asfalto que coincide con el supuestamente disparado por el agente.

Los estudios criminalísticos practicados y el análisis de los datos derivados del examen del atestado, de las heridas y de los estudios de imagen, permitieron establecer que el disparo practicado había presentado las siguientes características generales:
- Disparo a cañón tocante o muy próximo al contacto en la camiseta.
- Penetración de fragmentos como orificio único en el cuerpo de la víctima con trayectoria descrita en imágenes 6 y 7.
- Ausencia de lesiones óseas de tipo fracturas o fisuras evidenciables con estudios radiográficos.
- Proyectil 9 mm Pb KPO Sako.
- Análisis balístico con datos de rebote (ricochet) sobre una superficie irregular. Se descarta una superficie metálica o pulida por la irregularidad de los surcos. La ausencia de silicio sobre los restos recogidos no permite confirmar impactos sobre asfalto.
- Ausencia de datos de anomalías en el arma que pudieran sugerir alteraciones del proyectil antes de la salida de la boca del cañón que simulasen un rebote y fragmentación del proyectil [2].
- Ausencia de elementos en la indumentaria del lesionado que pudieran haber actuado como punto de impacto intermedio, y fuente de fragmentación y rebote, entre el arma y la piel del lesionado.

