Se trata del cadáver de un varón de edad avanzada, encontrado en el suelo de una de las dependencias del patio de su vivienda. El cuerpo se encontraba en posición de decúbito supino, con la cabeza recostada sobre un saco. En la sien derecha presentaba un orificio ensangrentado compatible con el producido por arma de fuego del que partía un reguero sanguinolento que cubría la parte derecha de cara y cuello. En la camisa que portaba se pudieron apreciar manchas de sangre por impregnación y salpicadura en la porción anterosuperior de la misma. En la mano derecha aparecían manchas de salpicadura de sangre en el dorso. El lugar del levantamiento estaba ordenado, sin signos de haberse producido una pelea y tampoco en las ropas del fallecido se encontraron señales de desgarros que pudieran indicar signos de lucha.
En un mostrador de madera situado a los pies del cadáver, se encontró un revólver francés antiguo y sendas notas manuscritas dirigidas al Juez y Forense, respectivamente. 

Tras proceder al levantamiento del cadáver, fue conducido al Instituto Anatómico Forense de Cartagena donde se procedió a practicar la autopsia en la que se pudo apreciar:
En el examen externo:
En la cara interna de la muñeca izquierda, se observó una herida incisa con carácter vital, que no afectaba a planos profundos. En la mano derecha aparecieron manchas de sangre a modo de salpicadura por proyección, siendo éstas más abundantes en el dorso.
En región temporal derecha, presentaba un orificio con forma redondeada, con cintilla de contusión y rodeado de tatuaje, correspondiéndose por sus características a orificio de entrada de arma de fuego [1,3,5].
En la nuca apareció un orificio redondeado, con cintilla de contusión y tatuaje, con similares características a la herida descrita anteriormente, por lo que se trataría de un orificio de entrada por arma de fuego. 

En el resto de la superficie corporal no se apreciaron signos de violencia traumática alguna, ni aparecieron orificios de salida.
En el examen interno:
Una vez descubierto el cráneo y disecados los músculos temporales, se encontró en la zona adyacente al orificio de entrada de región temporal derecha, un gran hematoma contusivo con infiltrado hemorrágico en músculo temporal derecho sin afectar a planos óseos puesto que la calota craneal se encontraba intacta. Desde ese nivel y con dirección cráneo caudal se apreció una dislaceración de los planos profundos de la musculatura del macizo facial derecho con infiltrado hemorrágico, encontrándose en el punto más profundo de la cresta cigomático alveolar derecha un proyectil.
Las meninges aparecían congestivas. El encéfalo presentaba una consistencia blanda con aspecto edematoso. Las circunvoluciones cerebrales eran anchas y aplanadas, con surcos estrechos y comprimidos.
En la parte posterior del cuello, coincidiendo con el orificio de entrada situado en la nuca, apareció un infiltrado hemorrágico con desgarro de planos musculares cervicales siguiendo una trayectoria rectilínea de atrás hacia delante, de derecha a izquierda y ligeramente de arriba hacia abajo (en referencia al plano del cadáver), con fractura del cuerpo vertebral de C3, con dislaceración del paquete vasculonervioso izquierdo cervical (carótida primitiva y yugular interna). A ese nivel (zona laterocervical izquierda) se encontró un segundo proyectil. 

De los datos recogidos en el levantamiento y de los hallazgos de la autopsia se realizaron las siguientes consideraciones y conclusiones médico-forenses:
La herida incisa superficial que presentaba en la cara interna del antebrazo izquierdo, por sus características de vitalidad y localización, podían corresponderse con intento de suicidio inmediatamente anteriores a la muerte.
El sujeto realizó un primer disparo sobre la región temporal derecha, pero debido a las características del cartucho (muy antiguo y con pólvora mal conservada), al impactar el proyectil sobre el hueso, se deformó no perforándolo y siguiendo una trayectoria descendente, atravesó planos musculares profundos de la región facial, finalmente se alojó en la cresta cigomático alveolar derecha, donde se extrajo el proyectil. 

Al no producirle la muerte ese primer disparo, realizó un segundo disparo sobre la nuca, que tuvo efectos mortales al lesionar el paquete vasculonervioso del cuello produciendo una gran hemorragia, alojándose el proyectil en región laterocervical izquierda. Probablemente, de haber impactado este segundo proyectil en el cráneo habría ocurrido lo mismo que con el primer disparo.
Como conclusiones médico forenses se estableció que la etiología de la muerte fue violenta suicida debido a disparo por arma de fuego que produjo una gran hemorragia al lesionar el paquete vasculonervioso del cuello.
