Paciente varón de 34 años de edad, sin antecedentes heredofamiliares y personales no patológicos relevantes para el padecimiento actual. Atiende un negocio propio de comida rápida, por lo que pasa en bipedestación alrededor de 6 h al día. Fue valorado por el servicio de angiología donde le diagnostican úlcera mixta en miembro inferior izquierdo. El cultivo de secreción de la úlcera da positivo para Escherichia coli. El paciente es referido al área de infectología donde indican terapia antimicrobiana.
A su ingreso a la clínica de heridas, se observa paciente endomórfico con dolor intenso (10 por escala análoga) en miembro inferior izquierdo. Extremidad con presencia de edema hasta el tercio medio, pigmentación ocre en la región tibial inferior, pulsos presentes, llenado capilar de 3 segundos, los cinco ortejos con cianosis y zonas violáceas anteriores, úlcera en la región tibial de 30 cm de largo por 17 cm de ancho, con salida de líquido purulento fétido, tejido necrótico y esfacelo.
En octubre del 2013 se inició la cura de la herida con terapia tradicional, bajo el siguiente esquema: la gasa que cubría la herida fue humedecida con solución para irrigación a fin de facilitar su desprendimiento y minimizar, en la medida de lo posible, la presencia de dolor. Una vez retirada la gasa se procedió a valorar la herida utilizando para ello el índice RESVECH 1.0.6 (los datos recabados fueron capturados en Excel para su posterior análisis). Enseguida, la herida fue limpiada siguiendo las reglas básicas de asepsia y antisepsia, se utilizaron gasas estériles, jabón antiséptico y solución para irrigación estéril. Una vez que la herida se encontró limpia, se procedió a secarla y cubrirla con gasas estériles, las cuales fueron sujetadas con un vendaje compresivo. Este procedimiento se realizó diariamente, 5 días a la semana, durante 5 meses (octubre de 2013 a marzo de 2014); sin embargo, la herida no mostró un avance significativo, solo se observó un aumento de tejido necrótico.
A partir de abril de 2014, la herida fue tratada con cura en ambiente húmedo. Bajo este esquema, las curaciones se realizaron dos veces por semana durante los primeros 3 meses de tratamiento; en los meses subsiguientes se realizó el procedimiento una vez por semana. Este tipo de terapia fue aplicada durante un periodo de 5 meses (abril-septiembre de 2014), siguiendo el procedimiento que a continuación se describe: previo a cada curación se realizó la valoración de la herida a partir del índice RESVECH 1.0; en función de la evolución de cicatrización de la herida, se determinaron los materiales y apósitos para cada curación. Para el lavado de la herida se utilizó solución salina fisiológica y espray antiséptico; ante la presencia de tejido necrótico se aplicó un gel para el desbridamiento autolítico sin dolor y sangrado; una vez eliminado este se procedió a colocar un apósito de alginato con plata para retirar el exudado infeccioso; dicho apósito se dejó en la herida por un lapso máximo de 36 h a 72 h. Como apósito secundario se usó un hidropolímero, cuyo cambio se llevó a cabo cada 24 h debido al exceso de humedad que presentaba la herida. Al término de cada curación se colocó un vendaje compresivo.
En total se efectuaron 130 curaciones con la terapia tradicional con una duración aproximada de 60 min cada una, mientras que con la terapia en ambiente húmedo se realizaron 62 curaciones con una duración de 20 min cada una, lo que acumula un total de 130 h de tiempo de enfermería con la cura tradicional y 20,6 h con la cura en ambiente húmedo.
Con la terapia tradicional, la herida no mostró datos de cicatrización, sus condiciones y evolución se mantuvieron en el mismo estatus durante todo el periodo, mientras que con la terapia en ambiente húmedo se obtuvieron resultados positivos al favorecer la cicatrización de la herida en un lapso de 5 meses de tratamiento.

Asimismo, se calculó el coste diario de la curación de la herida con terapia en ambiente húmedo versus terapia tradicional a partir de la fórmula propuesta por Soldevilla y cols.6: Coste diario = frecuencia diaria de cambio de apósito × (coste del tiempo de enfermería por cambio + el coste de apósitos y material de cura por cambio).
Los resultados muestran que el coste de la cura con terapia en ambiente húmedo es mayor en comparación con la terapia tradicional. Asimismo, se puede observar que el coste del tiempo de enfermera con la terapia tradicional supera al tiempo de enfermera en la cura con la terapia en ambiente húmedo.

