Mujer de 55 años con antecedentes de síndrome poslaminectomía tras una cirugía de discectomía realizada hace 8 años. Tras el fracaso de la terapéutica inicial vía oral decidimos implantar una bomba de infusión intratecal de morfina tipo Medtronic Synchromed® II con reservorio de 40 ml y catéter de 0,14 ml. El tratamiento fue efectivo durante 3 años, tras los cuales el alivio sintomático fue progresivamente menor hasta resultar nulo en los últimos 6 meses. Realizamos varios incrementos en la dosis diaria de morfina y la paciente no presentó mejoría. Ante la sospecha de migración del catéter realizamos un estudio radiológico cuyo resultado confirmó el diagnóstico. Ante esta situación decidimos la recolocación del catéter intradural.
La paciente es intervenida bajo anestesia local y sedación, procediendo al recambio de catéter y la posterior conexión a la bomba subcutánea de localización abdominal.
La dosis diaria previa de mórfico intradural para terapia del dolor era de 4 mg/día. Ante la sospecha de que la paciente no recibiese esa dosis desde hace meses, decidimos reiniciar la terapia con una dosis bolo de 1,4 mg, que fue administrado durante 2 horas, y 1 mg/día de mantenimiento.
A las 10 horas del inicio de la infusión la paciente comienza con un cuadro de náuseas y vómitos acompañados de síndrome vertiginoso. Realizamos tratamiento con ondasetrón y sulpirida, apreciándose mejoría del cuadro. A las 22 horas la paciente presenta depresión respiratoria con pérdida de consciencia, desaturación y acidosis respiratoria. Iniciamos tratamiento con naloxona 0,8 mg en bolo y ventilación asistida. La enferma recupera la respiración espontánea, aunque permanece obnubilada, y se decide su traslado a la Unidad de Reanimación para continuar tratamiento y vigilancia. Iniciamos la administración de oxigenoterapia y perfusión intravenosa continua de naloxona a dosis de 2 mg/h. La exploración radiológica confirma la correcta posición del catéter. Procedemos al vaciado de la bomba, sustituyendo la perfusión de morfina por suero salino fisiológico. Al poder comunicarnos con ella, refiere no oírnos y a la exploración objetivamos hipoacusia bilateral. Las constantes son: FC 85 lpm, TA 95/45 mm Hg y temperatura de 37 oC. No presenta clínica neurológica y la exploración por aparatos es normal.
Solicitamos interconsulta al servicio de otorrinolaringología. Tras la realización de exploración exhaustiva es diagnosticada de hipoacusia neurosensorial, no encontrando justificación para el cuadro. Tras un periodo de observación de 1 hora con incremento progresivo de naloxona hasta dosis de 6 mg/h, recupera de forma paulatina la audición. Decidimos mantener a la paciente en la unidad de reanimación para observación durante un periodo de 24 horas. Mantenemos el tratamiento antes descrito por el riesgo de un nuevo cuadro de depresión respiratoria. La paciente es dada de alta sin déficit auditivo residual, diagnosticándola de hipoacusia por intoxicación por morfina.

