Se trata de un niño de ocho años y cuatro meses de edad, del ámbito rural, que presentaba un cuadro de fiebre de seis días de evolución, acompañado de dolor y distensión abdominal. En la evaluación inicial la exploración fue negativa, a excepción de múltiples erosiones en antebrazo, brazo izquierdo y piernas, así como pústula de aproximadamente 0,5 cm en cara externa de brazo izquierdo y adenopatía axilar izquierda. Los datos de laboratorio iniciales incluyeron, leucocitosis 12.400 con 69% de granulocitos, 8% de monocitos, 23% de linfocitos, VSG 63 mm/h, cultivo de sangre y heces negativos, tuberculina 2UI PPD negativa, orina normal, radiografía de tórax y senos normal, pruebas de función hepática normales. Mantienen los picos febriles con una frecuencia diaria. Ante la sospecha de fiebre botonosa, se inicia tratamiento con doxiciclina a dosis habitual, que se suspende a los seis días ante la negatividad de la serología de Rickettsia conorii.
El paciente continúa presentando picos febriles, programándose nuevos estudios complementarios, que revelaron un recuento de leucocitos normal, VSG 92 mm/h, citomorfología normal, PCR 3 mg/dl, pruebas hepáticas normales, aglutinaciones a Salmonella y Brucella negativas, serología de Epstein Barr, Citomegalovirus, Hepatitis, HIV, Borrelia burgdorferi negativas. La ecografía abdominal, revela la presencia de múltiples imágenes hipoecoicas, la mayor de ellas de 6 mm, a nivel de bazo y en el hígado imagen similar única de 5 mm de diámetro. La TAC abdominal con contraste corrobora los hallazgos ecográficos y sugiere la posibilidad diagnóstica de microabscesos o Enfermedad por Arañazo de Gato; se solicita serología a Bartonella Henselae, que es positiva, iniciándose tratamiento con eritromicina.
Ante la persistencia de picos febriles y dolor abdominal, se sustituye la eritromicina por rifampicina más gentamicina, constatándose a los tres días de iniciado dicho tratamiento mejoría clínica y desaparición de la fiebre, cuya duración total fue de 28 días.
