Niña de 8 años de edad, sin antecedentes médicos conocidos. Es detectada una pequeña tumefacción supra-auricular izquierda sin ningún otro síntoma acompañante, siendo valorado por el médico de familia e interpretado como un hematoma epicraneal, aún en ausencia de antecedentes traumáticos. Cinco meses después la niña refiere dolor local y se verifica un crecimiento de la lesión. Investigada con radiografía de cráneo que muestra una lesión temporal izquierda.

Fue referencia para consulta de Neurocirugía. En la exploración, la paciente conservaba funciones superiores normales, sin déficits neurológicos focales, fondo de ojo sin papiledema aunque con ligera turgencia. Se avanzó la investigación con TAC que evidenció una "voluminosa lesión expansiva temporal izquierda, ósea (intradiplóica) de densidad heterogénea y con cerca de 48mm de mayor diámetro. Provoca deformación acentuada y desvío superior y medial de la porción anterior del lóbulo temporal izquierdo así como protruye en los tejidos epicraneales provocando una deformación y desplazamiento en dirección antero-lateral del músculo temporal".

Se completó la investigación con Resonancia Magnética (RM) que permitió observar una "lesión expansiva temporal izquierda, heterogénea, con componente endo y extra-craneal. La lesión capta contraste de modo intenso y homogéneo. Moldea el lóbulo temporal llegando a ejercer efecto de masa sobre el mesencéfalo a distancia, condicionando hernia de uncus del parahipocampo izquierdo", conforme figura 3.

Fue propuesto tratamiento quirúrgico, consistente en la resección completa y realización posterior de craneoplastia con red de titanio.

Durante la intervención se observó, macroscópicamente, una tumefacción ósea con la tabla externa parcialmente erosionada, de consistencia heterogénea con algunas áreas quísticas, regiones muy sangrantes, zonas de consistencia dura y cartilaginosa y con porciones muy adheridas a la duramadre, sin llegar a estar invadida. El músculo temporal estaba adelgazado con plano de disección conservado. Fue posible realizar una resección completa de la lesión de forma fraccionada. No se produjeron incidencias durante el procedimiento quirúrgico- anestésico.
Las muestras obtenidas correspondían a septaciones fibrosas y parcialmente osificadas envolviendo cavidades con sangre, algunas alcanzaban 1.2 cm de diámetro mayor. El diagnóstico histológico fue de quiste aneurismático complejo.

En el seguimiento postoperatorio, la RM realizada 7 meses después de la cirugía no muestra recidiva tumoral. El resultado quirúrgico en términos estéticos fue muy satisfactorio. En la posterior evaluación (11 meses después) la paciente se encontraba bien y sin quejas.

