Varón de 30 años que acudió a nuestro servicio en 1999 con una tumoración submentoniana de crecimiento progresivo de año y medio de evolución que no asociaba disfagia ni disnea.
Entre los antecedentes personales sólo cabe destacar el diagnóstico de estenosis pilórica congénita y que el paciente era fumador de 20 cigarrillos al día.
En la exploración física encontramos una tumoración submentoniana centrada de más de 5 cm de diámetro, de consistencia elástica, no adherida, que simulaba una imagen de doble mentón.

La ecografía mostraba una masa con contenido hipoecogénico con áreas anecoicas y con refuerzo acústico posterior; compatible tanto con quiste del conducto tirogloso como con quiste dermoide. La punción-aspiración con aguja fina (PAAF) reveló abundantes células escamosas.
Para conocer mejor las relaciones anatómicas de la tumoración se solicitó una tomografía computarizada (TC), en la que se observaba una imagen quística suprahioidea en el espacio submentoniano de 5,5 × 4 × 7,5 cm, bien definida, encapsulada y no calcificada.
Dadas las grandes dimensiones del quiste, el tratamiento quirúrgico se llevó a cabo mediante cervicotomía bajo anestesia general, con incisión horizontal suprahioidea, desarrollando un colgajo subplatismal. El quiste se encontraba por encima del plano del músculo milohiodeo (vertiente oral), que estaba distendido por la tumoración. Tras completar la disección siguiendo el plano de la cápsula del quiste y conseguir su exéresis, colocamos un drenaje de Jackson-Pratt. El alta se dio dos días después y la evolución fue favorable.
En el informe anatomopatológico encontramos macroscópicamente una formación quística lobulada de superficie violácea, formas nodulares de consistencia blanda, amarillenta y con escaso contenido lipídico en su interior. Microscópicamente se vio un quiste con revestimiento escamoso y queratina en su interior, inflamación crónica en la pared con reacción granulomatosa a cuerpo extraño, sin estructuras glandulares ni parénquima.
