Se trata de una niña de tres años que acude a la consulta de cirugía maxilofacial refiriendo episodios repetidos de luxación de ATM en el último mes, había acudido a urgencias en varias ocasiones. Los episodios consistían en accesos de unos minutos, en los que la paciente no podía cerrar la boca y se solucionaban cuando la niña se quedaba dormida tras administrarle analgésicos. Como único antecedente de interés la paciente presentaba artritis crónica juvenil que había cursado con sintomatología en las rodillas y que actualmente se controlaba con corticoides a bajas dosis. Ante la sospecha de afectación temporomandibular, el pediatra solicitó una radiografía de ambas ATM y remitió a la niña a nuestra consulta. En la exploración física, no apreciamos signos de afectación articular, la oclusión dentaria era buena, y la movilidad mandibular aceptable, aunque discretamente dolorosa al forzar la apertura y el cierre. En la otoscopia se apreció descamación y eritema del CAE, así como dolor al introducir el otoscopio en el canal. La radiografía era normal. Con el diagnóstico de otitis externa la paciente fue enviada al servicio de ORL, donde tras el tratamiento adecuado se resolvió el cuadro clínico.

