Presentamos el caso de una mujer de 80 años que acudió a Urgencias por un cuadro de astenia de cuatro días de evolución, así como deposiciones melénicas y posteriormente rectorragia franca, junto con vómitos en posos de café. La paciente negaba la toma de fármacos gastrolesivos. Durante su estancia en Urgencias presentó un episodio de hipotensión. Se realizó una analítica urgente en la que se objetivó anemia (Hb: 7 g/dl), por lo que requirió la transfusión de dos concentrados de hematíes. Dado el cuadro clínico, se realizó una gastroscopia urgente, en la que se apreciaban restos hemáticos reducidos en cámara gástrica. Al pasar a bulbo y segunda porción duodenal se apreciaban restos hemáticos frescos. Tras un lavado profuso, se consiguió identificar, distalmente a la papila, un divertículo duodenal en cuyo fondo se apreciaba sangrado babeante. Con cierta dificultad por la inestabilidad del gastroscopio, se consiguió inyectar 4 cc de adrenalina diluida, con cese del sangrado. A las 24 horas, la paciente volvió a tener un episodio de hipotensión y en la analítica se objetivó nueva anemización (Hb: 6,5 g/dl), por lo que se decidió realizar nueva endoscopia urgente. Se avanzó el gastroscopio hasta el divertículo ya conocido y, esta vez con una mejor accesibilidad y estabilidad, se inyectaron otros 4 cc de adrenalina diluida. Persistió aun así un mínimo sangrado, por lo que se decidió coagular la lesión vascular con gas argón. Tras dicha terapéutica, y después de la transfusión de dos nuevos concentrados de hematíes, la paciente se mantuvo estable y no repitió nuevos episodios de sangrado, por ello fue dada de alta a los cinco días. No ha vuelto a repetir episodios de sangrado en tres meses de seguimiento.
