Paciente varón de 53 años con antecedente de enolismo crónico, intervenido de urgencia por perforación retrogástrica en la unión antropilórica de unos 5 cm de diámetro, el cual se reparó mediante cierre primario. Presenta evolución tórpida, requiriendo múltiples reintervenciones y mantenimiento de laparostomía. En este contexto desarrolló un abdomen catastrófico, con la aparición de varias fístulas enteroatmosféricas con débito bilioentérico, manejadas inicialmente de forma conservadora con terapia de cierre asistido por vacío (VAC) y colocación de yeyunostomía con sonda de Foley a través del orificio fistuloso de un asa no ciega (previa realización de fistulografía), en asociación con nutrición parenteral.
Durante su evolución se mantuvo ingresado en la UCI, con múltiples complicaciones que hicieron necesario el uso de drogas vasoactivas para mantener estabilidad hemodinámica durante largos periodos de tiempo, fracaso renal transitorio con necesidad de hemodialfiltración, hepatopatía en relación a la nutrición parenteral, neumonía asociada a ventilación mecánica y shock séptico con cultivos polimicrobianos que requirió el empleo de antibioterapia de amplio espectro para su control. Un mes después del inicio de la NE por yeyunostomía de observó que la misma refluía y que había una oclusión distal. Al examinar la laparostomía, se evidenció la existencia de un área de NE impactada que justificaba la obstrucción y un segmento de intestino con signos de necrosis.
Ante estos hallazgos se decidió intervención quirúrgica urgente, realizándose extirpación del tejido necrótico y quedando dos nuevas fístulas. El estudio anatomopatológico reveló la existencia de necrosis transmural de origen isquémico. La evolución postoperatoria fue fatal, falleciendo a las pocas semanas por shock séptico de foco abdominal.
