Niña de 8 meses de edad con atresia esofágica tipo I long-gap manejada al nacimiento con sonda de aspiración continua (replogue) y realización de gastrostomía para inicio de nutrición enteral. A los 2 meses de vida se programa para cirugía correctora con anastomosis término-terminal de ambos cabos. En el estudio baritado al mes de la intervención se objetiva estenosis crítica a nivel de la zona de anastomosis. Por ello, con 3,5 meses de edad se decidió realizar una primera dilatación endoscópica. Respuesta inicial favorable con reestenosis precoz que precisó nueva dilatación a las 4 semanas de la previa. Nueva recidiva a las 4 semanas, por lo que se vuelve a programar dilatación. Previo a esta tercera dilatación se detecta paso accidental de la guía a mediastino, lo que obliga a no realizar la dilatación e ingreso en UCIP para monitorización. Se detectó zona de mediastinitis posterior derecha con probable absceso asociado. Evolución posterior tórpida desde el punto de vista respiratorio, con múltiples ingresos por neumonías de probable origen aspirativo. Tras cuadro respiratorio grave y con la sospecha previa de reflujo gastroesofágico moderado-grave, se realiza cirugía antirreflujo. Por otro lado, a los 7 meses de vida se programa para revisión endoscópica constatando probable orificio fistuloso con emisión de moco, con sospecha de fístula bronco-esofágica que se confirma por estudio baritado y fibrobroncoscopia (fístula a bronquio segmentario de LID). Se decide en sesión multidisciplinar abordaje de fístula esófago-bronquial con prótesis esofágica colocada mediante endoscopia. Con 8 meses se colocó una prótesis biodegradable parcialmente recubierta de 6 x 1,5 x 4 cm. No se planteó ningún problema técnico salvo la necesidad de un diseño muy específico, sin copas anchas, para poder colocar un introductor apropiado al tamaño de la niña (5 kg).
Posteriormente y de forma progresiva se introduce nutrición oral. No se constata disfagia ni sialorrea y presenta buena tolerancia digestiva. Sin embargo presenta persistencia de cuadros respiratorios intercurrentes de repetición. Se solicita estudio baritado (2 meses tras la colocación de la prótesis) que no muestra fugas de contraste ni estenosis esofágica por lo que se mantiene nutrición oral. Sin embargo persisten las exacerbaciones respiratorias de forma reiterada, por lo que se vuelve a solicitar nuevo tránsito esofágico así como dos estudios endoscópicos donde no se constata la evidencia de recidiva de la fístula ni estenosis. Sin embargo, en revisión endoscópica a los 7 meses de la colocación de la prótesis se objetiva desaparición de los restos de la prótesis esofágica, ausencia de estenosis y se visualiza en proximidad a cardias un orificio fistuloso de 4-5 mm de diámetro. Se realizó cierre quirúrgico de la fístula, aunque por reapertura a los 2 meses se realizó una esofagostomía cervical y posteriormente ascenso gástrico con esofagogastroplastia. Buena evolución clínica actual desde el punto de vista respiratorio y digestivo.
