Mujer de 65 años, con antecedente de cirrosis hepática de origen alcohólico, en estadio B de Child, sin signos de hipertensión portal. Ingresó con diagnóstico de encefalopatía hepática III-IV. A las pocas horas de ingreso, presentó heces melénicas y hematoquecia. Se solicitó gastroscopia urgente, donde no se evidenciaron varices esofágicas, ni alteraciones a nivel del estómago. En bulbo y primera porción duodenal, restos de sangre fresca, y en segunda porción duodenal se evidenció variz duodenal gruesa con sangrado activo en jet. Se esclerosó con 6 cc de etoxiesclerol (dilución al 1 %) y dos bandas en la variz, logrando la cesión del sangrado. A las 24 horas del tratamiento endoscópico presentó nuevo episodio de sangrado, con valores de Hb 5 g/dl.
Se realizó gastroscopia urgente que evidenció en segunda porción duodenal, úlcera profunda con coágulo adherido y sangrado activo babeante. Con ecoendoscopio radial se visualizó variz duodenal clara adyacente a la zona ulcerada. Se realizó esclerosis con pegamento (cianoacrilato) 1 cc en la zona de la variz. Se exploró hasta yeyuno sin visualizarse otras lesiones. Presentó nuevos episodios de sangrado leve con anemización progresiva pero sin la necesidad de nuevas endoscopias. Las siguientes semanas la paciente presentó múltiples complicaciones aunque sin nuevos episodios de sangrado digestivo: peritonitis bacteriana espontánea, accidente cerebrovascular isquémico de arteria cerebral media derecha y neumonía. La paciente fue desconectada de la ventilación mecánica y murió tras 90 días de ingreso.
