Varón de 55 años acudió a urgencias por dolor epigástrico irradiado a hemitórax izquierdo que empeoraba con la inspiración profunda. Entre sus antecedentes destacaba pérdida de peso reciente de 5 kg. A su llegada estaba estable hemodinámicamente, con febrícula y la exploración mostraba un abdomen doloroso en epigastrio con defensa y sin signos de irritación peritoneal. No se objetivaron adenopatías periféricas palpables. La radiografía de tórax mostraba elevación del hemidiafragma izquierdo y la ecografía esplenomegalia con ecoestructura heterogénea de forma parcheada sugestiva de absceso. Ante dichos hallazgos se realizó TAC abdómino-pélvico que mostró pared gástrica engrosada a nivel del fundus y pequeñas burbujas de gas en el bazo con sospecha de colección intraesplénica.
Inicialmente, se trató con antibióticos y nutrición parenteral con buena evolución. Sin embargo, a las 72 horas, presentó un cuadro de hematemesis masiva y se indicó cirugía emergente. Se objetivo una lesión de aspecto tumoral en el fundus gástrico que comprometía hilio, parénquima esplénico y además la cola pancreática estaba incluida dentro del proceso. Se realizó gastrotomía en cara anterior del cuerpo gástrico y aspirado de coágulos y se apreció un sangrado arterial que provenía del fundus por lo que se realizó resección en bloque de fundus gástrico, bazo y cola de páncreas. Tras la cirugía, el paciente evolucionó favorablemente; la anatomía patológica fue informada como linfoma B gástrico de células grandes con infiltración esplénica. El estudio de médula ósea no evidenció afectación neoplásica.
