Mujer de 23 años estudiada por episodios de epigastralgia de 4 ó 5 meses de evolución sin relación con la ingesta que mejoran tras emesis. Como antecedentes personales de relevancia destaca el consumo de anticonceptivos orales durante 3 años. En la analítica se observa tan sólo, leucocitos en 3.570 x 109/l, Hb 115 g/l con VCM de 78 fl. Resto en límites normales. Entre episodios se encuentra asintomática con hábito intestinal normal sin productos patológicos.
En radiografía simple de abdomen se objetivan imágenes heterogéneas de densidad calcio de 4-5 cm proyectadas sobre flexura hepática del colon. La ecografía abdominal objetiva barro biliar y adyacente a la vesícula una imagen de 45 mm, heterogénea con áreas hiperecogénicas compatible con el diagnóstico de quiste hidatídico. A pesar de referir convivencia continuada con perros en un área endémica de hidatidosis como es España (1,2), y orientar inicialmente el diagnóstico hacia esta patología, la serología para hidatidosis resulta negativa. En la TAC de abdomen se objetiva hepatomegalia con LOE parcialmente calcificada en segmento V de 50 mm y morfología redondeada con bordes lobulados e imágenes redondeadas de menor tamaño en periferia. La imagen es compatible con quiste hidatídico sin descartar en su diagnóstico diferencial la posibilidad de hemangioma parcialmente calcificado. La imagen de la vesícula es de numerosas microlitiasis sin signos inflamatorios. Se objetiva del mismo modo en la TAC un hemangioma de 31 mm en segmento IV así como quistes corticales en ambos riñones.
Se programa colecistectomía más quistoperiquistectomía con diagnóstico de presunción de quiste hidatídico más colelitiasis. Se realiza abordaje mediante laparotomía subcostal derecha. Se objetiva vesícula biliar con tumoración intravesicular de consistencia pétrea que no infiltra parénquima hepático, sin LOE en segmento V. Mediante biopsia intraoperatoria de la masa se diagnostica como angiomioma vesicular benigno, por lo que se procede a realizar colecistectomía simple, que incluye la totalidad de la masa tumoral. El postoperatorio fue favorable, transcurriendo sin incidencias.
El posterior estudio anatomopatológico describe masa sólida, de consistencia elástica y crecimiento expansivo que respeta mucosa y serosa císticas. La histología y el estudio inmunohistoquímico concluyeron el diagnóstico de leiomioma intramural y endocavitario con calcificaciones y osificación distrófica, de carácter benigno sin infiltrar parénquima hepático. La muestra fue negativa para VEB y C-Kit / CD-117.
En la actualidad, la paciente se encuentra asintomática, tras realización de ecografía abdominal no muestra recidiva de la enfermedad ni otras alteraciones 15 meses después.
