Presentamos un paciente varón de 44 años con único antecedente dos años antes de colitis por CMV con buena respuesta al tratamiento con ganciclovir. Acude a urgencias por un cuadro de diarrea de 48 horas de evolución, con hebras de sangre en las últimas deposiciones, sin otra clínica asociada. Analíticamente el hemograma, la función renal y hepática era normales, con leve aumento de la proteína C reactiva (1,6 mg/dl). La radiografía de abdomen tampoco mostraba alteraciones releventes.
Reinterrogando al paciente refería en los últimos 5 días ingesta de dos granada. Se realizó tacto rectal palpándose una masa fecal dura, procediéndose a su extracción manual. Las heces contenían múltiples semillas de granada.
La colonoscopia completa hasta íleon terminal únicamente visualizó una gran ulceración en ampolla rectal, recubierta de fibrina, que abarcaba toda la circunferencia, desde línea pectínea hasta unos 2 cm y alguna ulceración serpinginosa hasta la primera válvula rectal. Se descartó mediante estudio histológico (con técnicas inmunohistoquímicas) y aislamiento celular la presencia de citomegalovirus.
Tras la desimpactación del fecaloma el paciente se mantuvo asintomático. Por lo que se estableció el diagnóstico de diarrea por rebosamiento secundaria a impactación fecal por semillas de granada, con úlcera rectal traumática secundaria.
