Un varón de 41 años de edad con antecedentes de colitis ulcerosa fue remitido a la consulta de Reumatología por gonalgia bilateral. En el momento del diagnóstico de EII, trece años antes, la colonoscopia reveló una pancolitis ulcerosa grave (E3 según la Clasificación de Montreal y confirmada mediante biopsia) precisando para el control de la enfermedad de corticoides, aminosalicilatos y ciclosporina. Actualmente, recibía tratamiento con mesalazina con buena respuesta clínica salvo brotes leves controlados con ciclos cortos de corticoides orales. En los dos últimos años presentaba dolor mecánico en ambas rodillas. En la exploración física destacaba una ligera sinovitis en la rodilla derecha sin derrame articular; la movilidad de la columna era normal y las maniobras sacroilíacas eran negativas. La fuerza, sensibilidad y tono eran normales. No presentaba afectación ocular ni cutánea. La analítica completa (incluyendo VSG y PCR) se encontraba dentro de la normalidad; en el estudio inmunológico realizado destacaban: ANAS positivos 1/160 (patrón granular), anticuerpos anticardiolipina y anticoagulante lúpico negativos. El proteinograma, las hormonas tiroideas y el estudio del hierro resultaron normales. Las radiografías simples de hombros, codos, caderas y articulaciones sacroilíacas no mostraron hallazgos patológicos; sin embargo, las radiografías de rodillas revelaron hallazgos sugestivos de infartos óseos, asociados a incipientes cambios degenerativos en ambas rodillas, más acusados en la rodilla derecha. Con la sospecha de necrosis avascular de rodillas se inició tratamiento con ácido-acetilsalicílico y simvastatina, así como calcio y vitamina D para la prevención de osteoporosis. Actualmente se encuentra asintomático.
