Varón de 79 años con antecedentes patológicos de celulitis eosinofílica a los 76 años tratado con corticoides durante 2 años, episodios de disfagia (3 años antes se le había realizado gastroscopia, con gastritis atrófica en las biopsias y manometría esofágica normal), déficit de vitamina B12, síncopes vasovagales, fractura de clavícula izquierda y fémur izquierdo osteoporótica. En tratamiento con omeprazol, vitamina B12, calcio, vitamina D, alendronato 70 mg semanal (iniciado 11 meses antes), hidroxicina, mirtazapina y paracetamol.
Ingresó por presentar un nuevo síncope vasovagal. Durante el ingreso sufrió un episodio de atragantamiento mientras desayunaba, con detención del bolo alimentario. Se realizó una gastroscopia en la que se comprobó, a 33 cm de incisivos, una estenosis esofágica concéntrica cubierta de fibrina que se extendía 5 cm hasta el cardias, con dificultad para el paso del endoscopio. Las biopsias correspondieron a ulceración esofágica con epitelio en fase regenerativa sin signos de malignidad. El paciente precisó dieta y medicación triturada o en suspensión por imposibilidad para tragar los comprimidos. Una vez recibida la anatomía patológica, se realizó dilatación de estenosis de esófago distal con balón neumático hasta 15 mm y nueva dilatación con balón neumático hasta 18 mm quince días después. En un interrogatorio dirigido el paciente nos informó que 2 semanas antes, tras la toma de alendronato, notó sensación de detención del comprimido en esófago con molestias retroesternales, a pesar de haber seguido las normas indicadas para su correcta toma. Ocho meses más tarde se repitió la gastroscopia comprobando esófago normal sin hernia de hiato y no ha vuelto a presentar disfagia.
