Un varón de 58 años acudió al servicio de urgencias por dolor abdominal tipo cólico, náuseas, vómitos y diarrea de 2 días de evolución. Su hijo presentaba una clínica semejante y ambos habían ingerido codornices cocidas dos días antes. El paciente tenía diagnósticos previos de hipertrofia benigna de próstata e hipertension arterial a tratamiento con antagonistas de los receptores de la angiotensina-II y torasemida, así como un episodio de dolor abdominal secundario a duodenitis tras toma de ibuprofeno 6 meses antes que se había resuelto con omeprazol. Al ingreso el paciente se encontraba afebril y el examen físico no mostró alteraciones en el área abdominal, auscultación cardiaca ni respiratoria. Las pruebas complementarias mostraron un hemograma, función renal, valores de amilasa, lipasa y pruebas de función hepática en rangos de normalidad, salvo el valor de la bilirrubina sérica de 1,80 mg/dl (límite superior de la normalidad 1,2 mg/dl) y LDH (lactato deshidrogenasa) de 547 U/l (límite superior de la normalidad 460 U/l). Se realizó una ecografía abdominal que mostró pequeños focos hiperecoicos móviles dentro de la rama principal de la vena porta, junto a múltiples zonas hipoecogénicas distribuidas en ambos lóbulos hepáticos sugestivos de gas. La vesícula biliar, la cabeza del páncreas y las asas de intestino delgado visualizadas no presentaban alteraciones y no existía líquido libre. La única causa posible de la neumatosis podía ser la presencia de un engrosamiento de la pared del estómago, en posible relación con una gastroduodenitis enfisematosa. Se realizó una tomografía computarizada (TAC) abdominopélvica, que confirmó la presencia de gas en el tronco y ramas distales de la vena porta así como en ambos lóbulos hepáticos. Se descartó isquemia mesentérica, inflamación de la vesícula biliar y alteraciones pélvicas. Al contrario que en la ecografía previa, las paredes del estómago parecían normales, aunque existía una mínima cantidad de gas en los vasos cortos del estómago.
Aunque la presentación del caso semejaba una gastroenteritis secundaria a una contaminación alimentaria, la neumatosis portal motivó el ingreso del paciente. Recibió tratamiento con amoxicilina-clavulámico y descoagulación con heparina de bajo peso molecular subcutánea por el riesgo de trombosis portal secundaria a pileflebitis. Los coprocultivos fueron negativos y se descartó la presencia de Entamoeba histolytica, huevos y parásitos. En un hemocultivo de los dos extraídos creció Streptococus viridans. A los 4 días de tratamiento se repitió la TAC abdominopélvica que mostró la desaparición de la neumatosis portal. El paciente fue dado de alta y visto a los 6 meses en consultas externas, encontrándose asintomático y con una ecografía abdominal dentro de los límites de la normalidad.
