Se trata de un varón de 73 años, entre cuyos antecedentes únicamente destaca una tuberculosis pasada en su juventud, que le dejó como secuela una importante fibrosis a nivel del lóbulo pulmonar superior izquierdo.
Sufre una caída accidental, produciéndose una herida incisocontusa a nivel de la pierna derecha, que sangra profusamente, llamando la atención al personal médico que lo atiende lo dificultoso de la hemostasia. Por ello se realiza una analítica, en la que se pone de manifiesto: Hb: 10,6 g/dl; plaquetas: 115.000; leucocitos: 3.450; bilirrubina total: 7,1 mg/dl; GOT: 45; GPT: 53; GGT: 293; FA: 286; actividad de protrombina: 61%. Tras esto se inicia estudio de hepatopatía, realizándose serologías virales, proteinograma, estudio de autoinmunidad y determinación de marcadores tumorales, que son todos negativos. También se hacen varias pruebas de imagen, que arrojan los siguientes datos: TAC abdominal: hígado aumentado de tamaño, con imágenes compatibles con metástasis hepáticas, algunas de gran tamaño, y repartidas por todos los segmentos del hígado. Escasa cantidad de ascitis de distribución atípica ; colangio-RMN: cirrosis hepática con múltiples imágenes sugestivas de nódulos de regeneración sin poder descartarse otra etiología como la metastásica. Ascitis; PET-TAC: captación patológica en ambos lóbulos hepáticos sin evidencia de más captación patológica extrahepática; ecografía abdominal: varias lesiones ocupantes de espacio (LOE) hepáticas de aspecto metastático. Ante estos hallazgos, y con la sospecha de patología neoplásica, se decide realizar una PAAF guiada por ecografía de estas lesiones, cuyo informe reza: tumor de estirpe mesenquimal, con células con núcleos hipercromáticos, positivas para diferentes marcadores endoteliales, compatible con angiosarcoma hepático.
Cuarenta y ocho horas después de la punción el paciente precisa ingreso hospitalario por presentar hemoperitoneo secundario, con distensión abdominal y clínica de peritonismo. El sangrado cede espontáneamente y no requiere intervencionismo, siendo alta a domicilio varios días después sin más complicaciones. Sin embargo, en las semanas siguientes sufre un deterioro progresivo de su estado, llegando a presentar un cuadro mixto de insuficiencia hepática, encefalopatía, e insuficiencia respiratoria, que no responde al tratamiento médico, falleciendo el paciente por un cuadro final de fracaso multiorgánico.
