Una mujer ecuatoriana de 28 años residente en España tres meses consulta por presentar, desde 8 meses antes, dolor abdominal difuso recurrente tipo retortijón en relación con la ingesta. El día previo al ingreso el dolor aumenta de intensidad y se acompaña de vómitos, por lo que consulta en Urgencias de nuestro centro.
En el estudio inicial se realizó bioquímica y hemograma, en la que únicamente destacaba una discreta anemia microcítica (Hb: 9,9 g/dl; VCM: 72; HCM; 29). Las radiografías de tórax y abdomen simple no presentaron alteraciones. La endoscopia digestiva alta también resultó ser normal, con biopsias negativas para Helicobacter pylori. Fue igualmente negativo el estudio de parásitos en heces.
Al continuar la paciente con dolor importante e intensificarse los vómitos se realizó una nueva placa de abdomen en bipedestación, en la que se apreciaban algunos niveles hidroaéreos en yeyuno. Se comentó con cirugía. Al no haber un cuadro oclusivo completo, se colocó sonda nasogástrica y se decidió una actitud expectante, y entretanto se realizó un tránsito intestinal. En dicho estudio se pusieron de manifiesto imágenes negativas, ahusadas y entrelazadas desde tercera porción duodenal hasta yeyuno.

Juicio diagnóstico: infestación por Ascaris lumbricoides.
Se instauró tratamiento con mebendazol, evolucionando la paciente favorablemente, con desaparición del dolor y normalización de la tolerancia oral. A los dos meses, en consultas, se constató la recuperación también del cuadro anémico.

