Varón de 78 años, con antecedentes de hipertensión arterial y doble lesión valvular aórtica, que consultó por clínica de meteorismo y plenitud precoz pospandrial. En diferentes ocasiones había presentado distensión abdominal y ausencia de expulsión de gases. La exploración física era normal, sin adenopatías palpables, masas ni visceromegalias y con buen estado nutricional. El hemograma y la bioquímica fueron normales. Durante el estudio se realizó un enema opaco en el que se observó un defecto de repleción de contraste en ciego. Ante la sospecha de neoplasia a este nivel se efectuó una colonoscopia que confirmó la presencia de una masa extensa en zona cecal, de la que se obtuvieron múltiples biopsias. El informe anatomopatológico describió un linfoma B de célula grande con alto índice proliferativo. El estudio de extensión mediante TAC cérvico-torácico-abdominal y ecografía no demostró lesiones extracolónicas. El medulograma efectuado fue normal. La serología para virus -incluyendo VIH- fue negativa.
La pieza quirúrgica contenía un segmento de colon-ciego de 25 cm de longitud y un segmento de íleon terminal de 6 cm. La tumoración consistía en un engrosamiento difuso y circunferencial de la pared cecal que alcanzaba 1,5 cm de espesor, con infiltración de la grasa. El estudio histológico e inmunohistoquímico confirmó un linfoma B de célula grande, con alto índice proliferativo. Los márgenes quirúrgicos, ganglios linfáticos, epiplón y un cilindro hepático estaban libres de enfermedad.
Un año más tarde, el paciente se encuentra asintomático y no existe evidencia de recidiva.
