Varón de 39 años de edad, fumador excesivo y adicto a drogas vía parenteral en tratamiento sustitutivo con metadona, que acude al Servicio de Urgencias de nuestro hospital por presentar herida penetrante por arma blanca en epigástrio de tres centímetros de ancho. Se objetiva evisceración de contenido epiplóico. Se decide intervención quirúrgica de urgencia.
Se practica laparotomía media, objetivándose hemoperitoneo (600 ml) y herida lacerante en la cara anterior del lóbulo hepático izquierdo en el segmento II con trayecto hacia el segmento V; así como otra en la cara posterior, en el segmento VII. Se realizó hemostasia con Surgicel® y rafia con Parenchymaset®, finalizando con la colocación de dos drenajes. El enfermo permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos tres días. Al decimotercer día de la intervención se comprobó débito bilioso, 500 cc, por uno de los drenajes sin repercusión clínica, mediante TAC se diagnostica mínima cantidad de líquido libre con alta sospecha de fístula biliar. El débito del drenaje se mantuvo en torno a los 350-400 cc durante 15 días, en el transcurso de los cuales se realizó colangiorresonancia que se informó como fuga biliar con árbol biliar, vesícula y Wirsung normales. Ante el diagnóstico radiológico y con la certeza de la ausencia de grandes colecciones perihepáticas, se decidió realizar tratamiento postural manteniendo al enfermo en reposo en decúbito lateral derecho. Los resultados en las primeras veinticuatro horas fueron alentadores, disminuyendo el débito biliar de 300 a 75 cc, manteniéndose en torno a 50-20 cc la siguiente semana y desapareciendo la fístula en nueve días.
