Mujer de 54 años, con antecedentes de bulimia diagnosticada en la adolescencia, sin uso reciente de fármacos. La paciente consultó por una historia de dolor abdominal intermitente y flatulencias desde hacía cinco años que fueron atribuidos a un síndrome de intestino irritable.
En el último año, la paciente había percibido una baja de peso de aproximadamente cinco kilos. En los últimos seis meses, había sido evaluada reiteradamente en el servicio de urgencias por náuseas, vómitos y deposiciones que describía como sanguinolentas. Además, refería estar preocupada por haber expulsado "gusanos" en sus deposiciones, los que coleccionó en un frasco para mostrarle al médico gastroenterólogo. La muestra de deposiciones fue analizada en parasitología por sospecha de teniasis.
Se realizaron exámenes de laboratorio clínico generales que fueron normales. Además, se realizó un TC de abdomen y pelvis que no presentó hallazgos significativos. La endoscopia digestiva alta mostró una gastritis erosiva leve, sin signos de hemorragia y la colonoscopia con ileoscopia distal fue normal.
Por persistencia de los síntomas, la paciente consultó a un parasitólogo a quien le manifestó la expulsión anal de membranas alargadas. Durante la entrevista clínica, la paciente refirió no consumir carnes crudas de cerdo, vacuno o salmón. Se solicitó un estudio parasitológico seriado de deposiciones (EPSD) y un test de Graham, ambos con resultados negativos. Finalmente, el examen macroscópico del "gusano" llevado por la paciente al laboratorio de parasitología resultó ser una babosa de jardín del género Limax. La paciente manifestó gran resistencia a la comprensión de los hallazgos y se le indicó evaluación psiquiátrica, la cual rechazó.

