Niña de 13 años de edad, con antecedente de una fractura triplanar de tobillo derecho, tratada quirúrgicamente con material de osteosíntesis (MOS) retirado a los cuatro meses, cuya herida quirúrgica nunca cicatrizó. Consultó dos meses después del retiro del MOS por cambios inflamatorios en tobillo y salida de material purulento de mal olor. No presentaba signos de respuesta inflamatoria sistémica y había permanecido afebril. Recibió un curso de dicloxacilina empírica sin mejoría. Por este motivo se realizó un aseo y desbridamiento quirúrgico en el que se encontró un defecto de continuidad de aproximadamente 2,5 cm x 1,5 cm en la región maleolar medial, con drenaje de un material óseo friable y necrótico. Se tomaron muestras de tejido para cultivo y se inició cefazolina intravenosa en forma empírica. La tinción de Gram mostró bacilos grampositivos y el cultivo demostró crecimiento de Bacillus spp., que fue considerado como contaminación y se continuó con el tratamiento prescrito. La paciente persistió con drenaje de secreción sero-hemática por la herida por lo que se realizó nuevo desbridamiento quirúrgico y se cambió la terapia a clindamicina intravenosa. En las muestras de tejido y hueso se obtuvo crecimiento de bacilos grampositivos identificados como Bacillus spp. sin posibilidad de identificación de especie ni patrón de susceptibilidad antimicrobiana por el método disponible (sistema VITEK 2). El antibiograma realizado por técnica de Kirby Bauer mostró resistencia a clindamicina, por lo que se decidió iniciar vancomicina intravenosa. La cepa finalmente fue identificada por la metodología MALDI-TOF MS (matrix-assisted laser desorption/ionization time-of-flight mass spectrometry) como Corynebacterium striatum. A los siete días de tratamiento con vancomicina la herida persistía con secreción. La resonancia magnética del tobillo mostró una colección de tejidos blandos, edema perióseo, irregularidad de la cortical del hueso con un trayecto fistuloso a la piel. En la tercera intervención quirúrgica se corrigió la fístula fibrótica y se tomaron nuevas muestras para cultivos, en los cuales se obtuvo crecimiento del mismo microorganismo, identificado igualmente por técnica de MALDI-TOF como Corynebacterium striatum. Se realizó un antibiograma manual que demostró susceptibilidad a vancomicina, linezolid, daptomicina e imipenem, y resistencia a clindamicina, cefalosporinas, rifampicina, levofloxacina y cotrimoxazol. Las dosis de vancomicina se aumentaron hasta alcanzar niveles valle de 10 ug/ml. La evolución clínica tras la última cirugía y el ajuste de la dosis fue satisfactoria, con término de la secreción y cicatrización completa de la herida. Se continuó tratamiento con vancomicina por 28 días y se completó tratamiento ambulatorio dos semanas más con linezolid oral. La paciente fue evaluada un mes después del egreso y la herida quirúrgica se encontró completamente sana, sin signos inflamatorios y con reactantes de fase aguda normales.

