Paciente de 34 años de edad, originario de Zacatecas y residente de Tijuana B.C., era policía, sin antecedentes de importancia. Ocho meses después de la picadura de una araña presentó lesiones diseminadas en cabeza, cuello, tronco anterior, posterior y abdomen. Se observaron como placas verrugosas mal delimitadas, confluentes, algunas con costras melicéricas y otras sanguíneas, sobre una base eritematosa. En el abdomen tenían el aspecto zosteriforme. La histología y cultivo fueron postivos para Coccidioides spp. Se descartó una enfermedad sistèmica, y recibió tratamiento con itraconazol 300 mg al día por seis meses con resolución del cuadro.

