Un adulto mayor, de 64 años ingresó a nuestro hospital con historia de fiebre recurrente, pérdida de peso y cansancio en aumento. Su historial médico incluía una hipertensión arterial. Negó tener factores de riesgo relativos a EI, incluyendo soplo cardiaco, valvulopatía cardiaca y recientes intervenciones dentales. Sólo un mes antes de esta hospitalización se le había efectuado una AC, en forma ambulatoria, por una angina inestable. Relataba una fiebre de origen desconocido.
Hallazgos relevantes al examen físico fueron: una temperatura de 38,8°C y un soplo de eyección pansistólico en el ápex. Se le practicó de inmediato una ecocardiografía trans-torácica (ETT), detectándose una vegetación de 12 x 9 mm adherida al velo anterior de la válvula mitral, y un velo posterior protruyendo hacia la aurícula izquierda. El laboratorio indicaba: recuento de leucocitos 15.800/mm3, hemoglobina 11,7 g/dL, PCR 15,55 mg/dL, y los exámenes restantes, incluyendo medición de C3 y C4, estaban en valores normales. El análisis de orina reveló eritrocitos 10-15 y leucocitos 8-10 por campo, con ausencia de bacterias. Una ultrasonografía abdominal fue normal. Se obtuvieron cultivos de sangre y orina al momento de ingresar el paciente y se inició en forma empírica tratamiento con 8 g/día de ampicilina/sulbactam, 4 g/día de ampicilina, y 1 mg/kg de gentamicina cada 8h con el diagnóstico de EI. Los cuatro hemocultivos fueron positivos para P. aeruginosa sensible a todos los agentes anti-pseudomonas.
Se ajustó entonces la terapia antimicrobiana a 3 g/ día de ceftazidima y 1 g/día de amikacina. La fiebre se resolvió completamente al día 4 de este segundo tratamiento. La PCR se normalizó durante la tercera semana de antibioterapia Los hemocultivos de control fueron negativos. La ETT se repitió en forma semanal durante la hospitalización y evidenció una reducción paulatina de su tamaño. Terminado este tratamiento el paciente no presentaba falla cardiaca, de tal manera que no requirió reemplazo valvular.
Esta terapia asociada fue mantenida durante seis semanas. El paciente se veía muy estable clínicamente y fue dado de alta sin continuar antibioterapia. Una ETT demostró cicatrización de la vegetación dos meses más tarde. Su seguimiento no detectó recaída de la EI.
