Paciente de sexo femenino, de 22 años, residente y procedente de la ciudad de Iquitos, sin antecedentes mórbidos. Inició su enfermedad (día 1) con fiebre, mialgias, dolor óseo, cefalea y dolor retro-ocular. Ante la persistencia de estos síntomas los días 2 y 3, la paciente consultó en un centro de salud donde se le diagnosticó un dengue sin signos de alarma, con rash, por lo que se le indicó paracetamol (500 mg tres veces al día) e hidratación oral. En el contexto del proyecto de investigación "Vigilancia y etiología de la enfermedad febril aguda en el Perú", a la paciente se le solicitó una muestra de sangre venosa para ser enviada al laboratorio del Naval Medical Research Unit Six (NAMRU-6) para realizar una reacción de polimerasa en cadena (RPC) para dengue y leptospirosis, IgM por método de ELISA y cultivo viral para otras arbovirosis. Al quinto día de enfermedad se agregó dolor abdominal moderado a intenso, tipo cólico, localizado en el epigastrio e hipocondrio derecho, asociado a náuseas y vómitos. En los días 6 y 7 los síntomas aumentaron en intensidad por lo que consultó nuevamente. Recibió hidratación y analgesia intravenosa; sin embargo, al no presentar mejoría se decidió su internación. Ingresó en mal estado general, quejumbrosa, con una temperatura de 37,6°C axilar, presión arterial 90/60 mmHg, frecuencia respiratoria 26 por min, y frecuencia cardíaca 98 latidos/ min. Al examen físico presentaba signos de deshidratación y un rash eritematoso generalizado, sin linfadenopatías. Presentaba dolor a la palpación abdominal de predominio en el hipocondrio derecho y con signo de Murphy positivo. El examen cardiopulmonar y el neurológico eran normales. La prueba del lazo o torniquete resultó negativa. Entre los exámenes de laboratorio destacaba una ALT (alanino aminotransferasa) 180 U/L, AST (aspartato aminotransferasa) 365 U/L, albúmina sérica 2,39 g/dl, bilirrubina total 0,18 mg/dl, bilirrubina indirecta 0,09 mg/dl y un hematocrito 43%, recuento plaquetario 100.000/mm3. La glicemia, urea y creatinina sérica fueron normales. La amilasa sérica inicial fue de 41 U/L. Se continuó con hidratación y medicación sintomática intravenosa (hioscina, metamizol y dimenhidrinato). El día 8 ya no presentaba fiebre, pero el dolor abdominal y los vómitos se hicieron aún más intensos. Se controló la amilasa sérica 213 U/L y las fosfatasas alcalinas 75,5 U/L (VN hasta 270 U/L). Se le realizó una ultrasonografía abdominal que mostró escasa cantidad de líquido ascítico, efusión pleural, edema peri-vesicular y engrosamiento de la pared vesicular (8,5 mm), sin presencia de litiasis o visceromegalia. El día 10 se le realizó una tomografía abdominal cuya mala calidad no mostró mayores detalles de la vesícula biliar pero permitió descartar el compromiso pancreático. La prueba del lazo, realizada ese mismo día, resultó positiva. Se continuó el tratamiento de soporte hasta el día 12, cuando se decidió su alta médica por mejoría clínica parcial (disminución del dolor abdominal y ausencia de náuseas y vómitos) con diagnóstico de dengue y colecistitis alitiásica. La sintomatología disminuyó progresivamente y el día 25 se realizó un control de transaminasas ALT y AST que fueron de 18 y 25 U/L, respectivamente.

El análisis de las muestras para descartar otras infecciones resultaron negativas: leptospirosis (RPC), rickettsiosis (IgG), hepatitis B (HBsAg) y otras arbovirosis como la encefalitis equina venezolana, mayaro, oropuche, fiebre amarilla y virus del grupo C (serología IgM y aislamiento viral). La gota gruesa para malaria también resultó negativa. La RPC para dengue resultó positiva para el virus dengue serotipo 4.
