Paciente de 29 años, previamente sano, originario de Concepción y radicado en AAntofagasta desde hacía un año. Fue internado en un centro privado de salud por un cuadro de seis días de evolución con fiebre alta, mialgias, cefalea, tos seca y vómitos alimentarios. Tenía antecedentes de haber viajado a la Región del Bío-Bío (zona urbana de Concepción) 36 días antes, donde había tenido contacto con un amigo que estaba cursando con un cuadro diarreico. Al examen físico del ingreso presentaba escasas crepitaciones a la auscultación pulmonar y en la radiografía de tórax no había imágenes de consolidación. En los exámenes de laboratorio destacaba un hemograma con 28.400 leucocitos/mm3 y desviación a izquierda (63% segmentados y 17% baciliformes), 35.000 plaquetas/mm3, PCR 7,5 mg/dl (N = 0-1), LDH y transaminasas elevadas. Al segundo día de hospitalización presentó disnea, polipnea e hipoxemia. Se realizó una TAC de tórax que mostró opacidades pulmonares bilaterales. Se trasladó a la Unidad de Cuidados Intensivos donde se conectó a ventilación mecánica. Evolucionó rápidamente con un SDRA y al tercer día, con una disfunción multiorgánica. Se manejó con corticoesteroides i.v., aminas vasoactivas, antimicrobianos de amplio espectro y oseltamivir empíricos. La serología para VIH y RPC para virus influenza A H1N1, así como los hemocultivos resultaron negativos. Además se solicitó serología para hantavirus al Instituto de Salud Pública. Al sexto día de hospitalización falleció por hipotensión arterial refractaria, oligoanuria, hipoxemia y acidosis metabólica grave. Postmortem se informó una serología positiva para hantavirus (IgM e IgG)10.
